Aleksandr Fiódorovich Kérenski (en ruso: Александр Фёдорович Керенский) (Simbirsk, 22 de abriljul./ 4 de mayo de 1881greg. - Nueva York, 11 de junio de 1970) fue un político social-revolucionario, abogado de profesión, y dirigente revolucionario ruso que desempeñó un papel primordial en el derrocamiento del régimen zarista en Rusia. Fue el segundo y último primer ministro del Gobierno provisional instaurado tras la Revolución de Febrero y su figura principal. Fue capaz de hacer fracasar el golpe de Kornílov, pero no pudo evitar la Revolución de Octubre en que los bolcheviques tomaron el poder.
Kérenski nació en Simbirsk (hoy Uliánovsk) en 1881, hijo de un director de gimnasio (escuela secundaria). Su nacimiento en Simbirsk se debió a que su padre había sido destinado a la ciudad; más tarde, en 1889, fue trasladado a Taskent, donde Kérenski cursó enseñanza secundaria mientras disfrutaba de la posición privilegiada del funcionariado provincial del Imperio. El apellido familiar, otorgado por el obispo ortodoxo de la región de Penza a la familia (su abuelo era sacerdote), hacía referencia a su localidad de origen, Kérensk. Kérenski era el cuarto de los cinco hijos del matrimonio formado por su padre, Fiódor Kérenski, licenciado como profesor pero pronto ascendido en el escalafón del Ministerio de Educación, y su madre, Nadezhda Adler, que había sido alumna de su padre. Tenía tres hermanas mayores (Elena, Anna y Nadezhda) y un hermano menor (Fiódor).
Centro aristocrático, Simbirsk fue también el lugar de nacimiento de Vladímir Lenin, cuyo padre era también miembro del Ministerio de Educación y a quien Fiódor Kérenski tuvo como alumno del gimnasio. La ejecución del hermano mayor de Lenin, Aleksandr Uliánov, en la primavera de 1887, por su participación en una conspiración para asesinar al zar Alejandro III de Rusia, supuso una conmoción entre la buena sociedad de la localidad que Kérenski recordaría vivamente años más tarde.
Ese mismo año, Sasha —diminutivo de Aleksandr por el que era conocido familiarmente Kérenski— cayó enfermo de tuberculosis osteoarticular en la cadera y tuvo que pasar seis meses apartado de sus compañeros. La enfermedad acentuó su sociabilidad, su introspección y le hizo conocer las obras de Tolstói, cuyas descripciones de los pobres y oprimidos dejaron huella. Poco más tarde llegó el ascenso de su padre a la aristocracia hereditaria, su nombramiento como inspector jefe de las escuelas del Turquestán ruso y su traslado a Taskent, en 1889. La ciudad, de unos 150 000 habitantes con una cuarta parte de rusos, tenía aún un aire de localidad fronteriza. Durante su estancia en Taskent, la familia recibió la visita del capitán Lavr Kornílov, de regreso de una misión de reconocimiento en Persia, y del oficial finlandés Karl Mannerheim, que exploraba el Asia Central china.
Alumno ejemplar, Kérenski obtuvo buenas notas en casi todas las asignaturas, pero descolló especialmente en las actividades dramáticas. En 1899 finalizó su formación secundaria y partió a la capital; se graduó en derecho por la Universidad de San Petersburgo en 1904. Habiendo abandonado su anterior tradicionalismo de provincias, el joven Kérenski decidió no buscar empleo en la administración imperial, sino entrar a trabajar en una organización privada que ofrecía ayuda legal.
Tras la matanza del Domingo Sangriento rompió con el régimen autocrático y comenzó a participar en actividades revolucionarias, por lo que fue arrestado. Su estancia en prisión formó sus ideas políticas, imbuidas de populismo (naródnichestvo), nacionalismo y de la necesidad de la cooperación de toda la nación para lograr el fin del gobierno autocrático. Tras su liberación en 1906, decidió abandonar sus actividades subversivas clandestinas y concentrarse en la oposición legal al régimen. Utilizó sus excepcionales dotes para la oratoria para tratar casos que pusiesen en evidencia a las autoridades. Especialmente famoso fue el caso de la matanza de las minas de oro del Lena, en el que demostró la insensibilidad de las autoridades y se ganó fama en todo el país.
Su reputación como paladín contra la injusticia le hizo ser elegido para la Cuarta Duma en el otoño de 1912 como miembro de los trudovikí (un partido laborista moderado). Brillante orador y experimentado líder parlamentario, llegaría a ser miembro del Comité provisional de la Duma como social-revolucionario y líder de la oposición socialista al régimen de Nicolás II. Desde el comienzo de su periodo como diputado de la Duma se ganó la confianza de las masas. Utilizó su puesto de diputado para denunciar los abusos de las autoridades, extender la propaganda revolucionaria y criticar al Gobierno. Trató de radicalizar la Duma, convencido de que esta tendría un papel crucial tras la caída de la autocracia, pero fracasó; liberales y moderados preferían la mejora paulatina de la situación política a una posible revolución.
Al estallar la Primera Guerra Mundial y como dirigente de los trudovikí de la Duma, se negó a votar a favor de los créditos de guerra reclamados por el Gobierno el 26 de juliojul./ 8 de agosto de 1914greg., postura que respaldaron también los diputados socialdemócratas. A la vez, sin embargo, llamó a la defensa del territorio ruso, movido por el patriotismo. Mantuvo durante la contienda una posición cercana a la defendida por los delegados socialistas en la Conferencia de Zimmerwald, que logró fuese respaldada por los restos del Partido Social-Revolucionario de Petrogrado.
En 1915 retomó su oposición al Gobierno ante los reveses militares, que revelaron la incapacidad bélica del Zarato. Ese año la policía secreta le consideraba la más destacada figura revolucionaria y la que con mayor probabilidad podía reunir a las diversas corrientes y alzarse contra la autocracia. Una complicada operación de riñón le mantuvo alejado, sin embargo, de las Cortes durante el invierno y la primavera de 1916, durante las que la oposición parlamentaria al Gobierno languideció por la ausencia de importantes personalidades políticas, entre ellas Kérenski. Su influencia en la Duma, centrada en conspiraciones elitistas para cambiar la situación, fue escasa y no participó en el Bloque Progresista.
En 1916, convencido de la inminencia de la revolución, redobló sus ataques contra el zar y la familia real, al tiempo que animaba a la Duma a encabezar la lucha contra la autocracia y mantenía contactos con organizaciones obreras y con la guarnición capitalina.
Cuando la Revolución de Febrero se desencadenó en 1917, Kérenski fue uno de sus líderes más destacados, siendo elegido vicepresidente del Sóviet de Petrogrado (un consejo de trabajadores). A pesar de su cargo en el consejo, su actividad en él fue escasa; se concentró pronto en sus tareas ministeriales. Durante los primeros momentos de la revolución fue extremadamente popular. El 27 de febrerojul./ 12 de marzogreg. dirigió a las tropas alzadas a la Duma para tratar de involucrar a esta en el alzamiento; allí ordenó el arresto de los ministros del Gobierno en nombre de las Cortes y entregó unas salas del Palacio Táuride al nuevo Sóviet de Petrogrado.
Junto con Nikolái Chjeidze fue el único representante de los partidos socialistas incluido en el Comité provisional de la Duma Estatal, formado el 27 de febrerojul./ 12 de marzogreg. para oponerse al Gobierno zarista y restablecer el orden. No contaba, sin embargo, con un mandato explícito y oficial del Partido Social-Revolucionario, del que se había declarado miembro a pesar de su anterior cooperación con los trudovikí.
Participó en la abdicación del zar y en la creación de un nuevo Gobierno. Cuando se formó el Gobierno provisional (2 de marzojul./ 15 de marzo de 1917greg.) fue al comienzo ministro de Justicia, desde mayo ministro de la Guerra y, finalmente, primer ministro en julio de 1917. Al ingresar originalmente en el Gobierno, infringió la prohibición del Sóviet de Petrogrado a los socialistas de participar en el Consejo de Ministros, que debía estar formado únicamente por ministros de los partidos burgueses. Lo hizo entonces por iniciativa personal, pero consiguió más tarde el apoyo del pleno del Sóviet. Uno de los escasos dirigentes socialistas capaces de tratar los asuntos de Gobierno al más alto nivel en aquel momento, Kérenski estaba convencido de la necesidad de involucrar en estos tanto al Sóviet como a los liberales y a los dirigentes Aliados. Desde el comienzo, fue uno de los miembros más destacados de los gabinetes del periodo interrevolucionario y el personaje más popular.