Alejo III de Trebisonda o Alejo III Gran Comneno (en griego: Αλέξιος Γ΄ Μέγας Κομνηνός, romanizado: Alexios III Megas Komnēnos; Trebisonda, 5 de octubre de 1338-Trebisonda, 20 de marzo de 1390) fue emperador de Trebisonda desde el 21 de enero de 1350 hasta su muerte. Su verdadero nombre era Juan, sin embargo, después de su ascenso al trono pasó a llamarse Alejo, en honor de su abuelo Alejo II. Fue el segundo hijo del emperador Basilio y de su amante Irene. El 21 de enero de 1350 se convirtió en emperador después de haber regresado a Trebisonda desde Constantinopla, tras un largo período de exilio. Se casó con Teodora Cantacucena, la sobrina del emperador bizantino Juan VI Cantacuceno, que tuvo lugar el 28 de septiembre de 1351 en la iglesia de san Eugenio.
Durante su reinado se enfrentó a los conflictos internos y las guerras civiles entre las familias aristocráticas de Trebisonda, que atormentaban el imperio desde el reinado de Irene Paleóloga. Mostró incapacidad para dominarlos; en lugar de ello optó por acercarse de a una por vez, según las circunstancias, y sin dejar de arrestar a los miembros de los grupos rivales. También afrontó las amenazas externas que resultaron de la rivalidad entre los mercaderes venecianos y genoveses, así como los ataques de los turcomanos en su territorio. A pesar de ello, fue mecenas de muchas iglesias y monasterios locales y en la Grecia continental, donde ayudó en la fundación del monasterio de Dionisio en el Monte Athos en 1374. Su largo reinado fue un período de prosperidad para el imperio póntico y se le considera uno de sus gobernantes más notables.
Primeros años y ascenso al trono
Alejo, nacido bajo el nombre de Juan, era el hijo menor del emperador Basilio de Trebisonda y de su amante Irene. El 6 de abril de 1340 su padre falleció, aparentemente envenenado por su consorte, Irene Paleóloga, quien se hizo con el trono gracias al apoyo de algunos altos funcionarios y sus leales unidades militares.. La nueva emperatriz exilió a Irene con sus dos hijos menores, Juan (futuro Alejo III) y Alejo, a Constantinopla. El futuro emperador fue educado en la corte bizantina y permaneció en aquel lugar durante los años de 1340 a 1349; en este periodo el Imperio de Trebisonda se desgarraba por guerras civiles y golpes de Estado en el cual se sucedieron un total de cuatro emperadores. Según el testimonio del funcionario e historiador trebero Miguel Panareto, su tío Miguel fue derrocado del poder el 13 de diciembre de 1349, que había sido orquestado por constantinopolitanos y treberos. El emperador bizantino Juan VI Cantacuceno, después de contactar con los partidarios del hijo de Basilio que vivían en su capital, accedió a ayudar al joven príncipe y le proporcionó un barco para regresar a Trebisonda. En la capital póntica, un fuerte sector de la aristocracia que pertenecía a la facción de los «Escolario» y encabezada por el megaduque Nicetas Escolario, había estado preparando el terreno durante mucho tiempo para deponer a Miguel. El viaje por mar de Juan y sus seguidores se llevó a cabo con escalas en Sinope, Ámiso, Cerasunte y Trípoli, donde recibió una bienvenida triunfal.
El 22 de diciembre de 1349, Juan entró triunfalmente en Trebisonda con su madre y sus partidarios. El 21 de enero de 1350, adoptó el nombre de Alejo, ya sea en honor de su abuelo Alejo II o de hermano mayor y, fue coronado en la iglesia de san Eugenio, el santo patrón de la ciudad. Para asegurar su posición, obligó a su predecesor a tomar los votos monásticos y lo confinó al monasterio de san Sabas. Además, para fortalecer sus relaciones con Constantinopla, se casó el 20 de septiembre de 1351 con Teodora Cantacucena, sobrina de Juan VI y posible hija del sebastocrátor Nicéforo Cantacuceno, primo hermano del emperador bizantino.
A pesar del éxito del golpe de Estado, la posición de Alejo era todavía precaria debido a que los conflictos civiles entre las distintas facciones aristocráticas no cesaban. Detrás de los nuevos movimientos conspirativos estaban esta vez los Doranita, que pertenecían a la facción de los Escolarios. En junio de 1350, el emperador arrestó al gran estratopedarca Teodoro Doranita, apodado «Pileles», a su hermano, el protovestiario Constantino Doranita, y a otros miembros de la aristocracia trebera aunque luego serían liberados y restituidos en sus puestos; El nuevo protovestiario León Cabasita, que provenía de otra familia, fue arrestado como sospechoso en enero de 1351 y su cargo pasó a Teodoro. Este último, que ahora tenía el poder en sus manos, ocupó la ciudadela de la capital y capturó a Nicetas. Debido a este hecho, se produjo un levantamiento popular que resultó en la ruina de sus planes y la liberación del megaduque. Alejo marchó a Cenchrina, el bastión de los Escolario, donde exilió a Pileles, a su hijo, su yerno y los hijos de Xenites, otro aristócrata, pero en julio de 1352, ordenó ahorcarlos en aquel lugar. Sin embargo, la rebelión no terminó porque Constantino Doranita tenía bajo su control el importante castillo de Limnia. El emperador envió una fuerza expedicionaria en su contra, acaudillada por su madre, que sitió el castillo durante tres meses aunque resultó en un fracaso. Otra breve rebelión tuvo lugar en enero de 1352, cuando el pincerna Juan Zaniquita capturó la fortaleza de Zanica, pero esta pudo reprimirse y se restableció la paz en abril de ese año.
La mayor amenaza interna para Alejo ocurrió con la rebelión de sus antiguos aliados, los Escolario, en 1354. Nicetas y su hijo Jorge Escolario, que lo habían ayudado a lidiar con las familias aristocráticas rivales, desertaron y huyeron a Cerasunte, que convirtieron en su fortaleza. También lograron que el metropolitano Cirilo de Cerasunte y algunos otros funcionarios se pusieran de su lado. Las negociaciones mantenidas entre las dos partes para terminar la crisis no se resolvieron y el 25 de marzo de 1355, las fuerzas rebeldes encabezadas por el megaduque, su hijo y el paracemomeno, Basilio Cupaca, navegaron a Trebisonda con la intención de atacar la capital. Pero cuando llegaron a la ciudad, iniciaron nuevamente conversaciones y se acordó una tregua, por lo que regresaron a su base. En marzo de 1355, Alejo condujo una campaña militar en su contra con aliados turcomanos, y ocupó la ciudad, que estaba defendida por Jorge. Los rebeldes primero se refugiaron en la ciudadela que estaba fuertemente fortificada y disponía de suministros abundantes. Sin embargo, algunos lograron escapar por barco a Cenchrina mientras que otros huyeron a las montañas para luego descender a la costa y abordar transportes que los llevarían al mismo lugar. Después de la captura de Cerasunte, Alejo se dirigió a Trípoli, donde atracó su flota y comenzó los preparativos para sitiarla. Las fuentes registran que el emperador salió victorioso durante los enfrentamientos que tuvieron lugar fuera de la ciudad, pero no aclaran sí esta se rindió realmente. El testimonio de Panareto afirma que tras su victoria, regresó, probablemente a Trípoli, mientras que Basilio Cupaca llegaba a Cenchrina con refuerzos provenientes de Limnia. Después de la partida del emperador de la base rebelde, comenzaron las negociaciones entre ambas partes con la mediación de los italianos, quizás los venecianos o genoveses, como también lo menciona el contemporáneo Andrés Libadeno, quien afirma que se llegó a un acuerdo para poner fin a las hostilidades. Durante ese tiempo, hubo un intento por parte del depuesto Miguel de tomar el poder, pero fracasó y regresó a Constantinopla, donde falleció. En octubre de 1355, el gran doméstico Meisomata y el paracemomeno Miguel Sampson llegaron a Cenchrina, donde arrestaron a Nicetas y sus seguidores. Así terminó la rebelión de los Escolario y se restableció el orden y la paz dentro del imperio.
La paz de 1355 y la muerte de Nicetas en 1361 no desanimaron a su familia de nuevas conspiraciones para derrocar a Alejo; Panareto menciona que casi estalló una nueva revuelta en 1362. Ese mismo año, el hijo del exemperador Miguel, Juan III, también trató de apoderarse del trono trebero. Después escapar de Adrianópolis, donde estaba exiliado, llegó a Sinope con la ayuda de los genoveses, pero murió en esa ciudad a causa de la peste que asolaba la región. En octubre de 1363, los Escolario hicieron otro intento de asesinar al emperador, en la cual el gran logoteta Jorge junto con los Cabasitas y otros señores lo persiguieron hasta la torre de la acrópolis de Trebisonda. Sin embargo, su plan fracasó y los Cabasitas fueron arrestados, mientras que Jorge y sus seguidores huyeron primero a Cerasunte y luego a Ámiso, donde poco después se reconcilió con Alejo por medio de la intervención de los genoveses. En la conspiración también estuvo implicado el metropolitano Nefón de Trebisonda, que fue exiliado al monasterio de Sumela, donde murió el 19 de marzo de 1364.