Alejandro Lerroux García (La Rambla, 4 de marzo de 1864-Madrid, 27 de junio de 1949) fue un político español de ideología republicana. Ostentó la presidencia del Consejo de Ministros en varias ocasiones durante la Segunda República, siendo también diputado en Cortes.
En su juventud destacó por su labor como periodista, llegando a dirigir varios diarios. Fundador del Partido Republicano Radical, en 1908, fue desde sus inicios un político controvertido que se hizo especialmente conocido por su retórica demagógica. Con un discurso obrerista, anticlerical y diametralmente opuesto al incipiente nacionalismo catalán, durante su primera etapa política se convirtió en un destacado líder político en Barcelona. Con posterioridad adoptaría posiciones más templadas, teniendo un papel destacado en la proclamación de la Segunda República.
Enfrentado a los gobiernos de Azaña durante el llamado bienio «reformista», a partir de septiembre de 1933 asumiría la presidencia del Consejo de Ministros y se convirtió en uno de los principales árbitros de la situación política durante el bienio «radical-cedista». Su giro a la derecha, sin embargo, llevó a su partido a sufrir varias escisiones; su imagen también quedó muy dañada entre el público por una sucesión de escándalos de corrupción que se hicieron públicos a finales de 1935. Tras el hundimiento del Partido Radical en las elecciones de 1936, Lerroux desapareció del escenario político. Con el estallido de la Guerra civil se exilió en Portugal, desde donde llegaría a mostrar su adhesión a Francisco Franco. Posteriormente regresaría a suelo español, donde falleció en 1949.
Tradicionalmente se ha venido en denominar «lerrouxismo» al movimiento social y político creado en torno a su figura. Lerroux ha sido considerado como una de las principales figuras del republicanismo español en los albores del siglo xx.
Nació en la localidad cordobesa de La Rambla el 4 de marzo de 1864, siendo bautizado con el nombre de Alejandro Casimiro. Era hijo de Alejandro Lerroux Rodríguez, un militar perteneciente al Cuerpo de Veterinaria, y de Paula García González, hija de un militar retirado. Alejandro era el quinto de los diez hijos que tuvo el matrimonio. La profesión de su padre supuso que la familia cambiase de residencia con frecuencia. Durante su infancia llegó a residir en diversos puntos del centro, norte y sur de España, como Vitoria, Villaveza del Agua (junto a un tío párroco), Madrid (con su madre) y Cádiz (a donde fue mandado con su padre y donde concluyó el período de su infancia).
La vocación inicial de Lerroux fue la milicia, a imitación de su padre. Tras completar el servicio militar y haber ascendido al rango de cabo, en 1882, realizó los exámenes para entrar como cadete en la Academia General de Toledo. Aunque superó las pruebas, la calificación obtenida era insuficiente para obtener plaza. Cuando luego se amplió el cupo de acceso, entonces surgió el problema de que no contaba con dinero para el pago del equipo y la pensión de la Academia. Esto le generó una fuerte desilusión al punto de que desertó del ejército. Solo la intervención de su padre y la amnistía emitida por el nacimiento de Alfonso XIII le permitieron reintegrarse en 1886 a la vida civil.
Durante sus primeros años Lerroux se habría iniciado en la masonería, sin que posteriormente desarrollara actividad alguna en la misma. Tras su frustrado acceso a la carrera militar sobrevino un período de cierta desorientación en lo profesional que no estuvo exento de penurias económicas. Antes de dar el salto a la política, llegó a desempeñar diversos trabajos como agente de seguros, corredor de bolsas o meritorio subcontratado. Instalado en Madrid, y por influencia de su hermano Arturo, comenzó a frecuentar el casino del Partido Republicano Progresista, que dirigía Manuel Ruiz Zorrilla, dirigente histórico del republicanismo. Con el paso del tiempo colaboró con la formación y acabaría integrándose en ella. Detenido y preso en varias ocasiones, era aficionado al duelo.
Desde 1890 se dedicó al periodismo, desarrollando un estilo agresivo y populista. A través de su hermano Arturo entró en contacto con Antonio Catena, propietario del diario El País —órgano oficial de la facción republicana liderada por Ruiz Zorrilla—. Lerroux pasó a trabajar para el periódico, inicialmente con un puesto modesto, aunque no tardaría en hacerse un nombre por su cobertura de la política nacional. A la edad de veintiséis años ya era periodista a tiempo completo y poseía un pase de prensa para acceder a las Cortes. Tras ir ganando peso en el seno de la redacción, Lerroux se acabó convirtiendo en el director. Las ventas crecieron exponencialmente. En aquel momento El País era el tercer periódico más leído de España y había pasado a ser una publicación rentable, aunque también recibía críticas por su sensacionalismo. En 1895, tras la muerte de Ruiz Zorrilla, surgió una disputa interna entre los editores de El País a resultas de la cual Lerroux tuvo que dejar su puesto de director.
Algún tiempo después Lerroux fundó un diario republicano, El Progreso, al cual arrastraría a buena parte de los redactores de El País. Desde las páginas del periódico Lerroux hizo una apasionada defensa de los acusados en el proceso de Montjuic. Ello le hizo ganarse las simpatías de los círculos republicanos e izquierdistas de Barcelona, entonces un importante centro obrero. Por otro lado, algunos de sus agresivos artículos le supusieron problemas con la justicia, llegando a pasar nueve meses en prisión por varias condenas acumuladas.
En torno al cambio de siglo se trasladó a Barcelona, donde fue nombrado director del diario La Publicidad, que se acabaría convirtiendo en el órgano personal de Lerroux. Mantuvo el control de la publicación al menos hasta 1906, cuando fue cesado fulminantemente por su abierto apoyo a los militares en los «hechos del ¡Cu-Cut!». Ese mismo año Lerroux fundaría en Barcelona el diario El Progreso, publicación que se acabaría consolidando como el portavoz oficial del político cordobés. Le siguieron otras iniciativas periodísticas. En 1907 fundó El Intransigente, aunque tuvo una corta existencia que no pasó de los cuatro meses. Otro proyecto fue el diario vespertino El Radical, fundado en Madrid en marzo de 1910 con el fin de disponer de un órgano de expresión en la capital y contribuir a expandir su base social más allá de Barcelona.
Lerroux logró capitalizar el auge que experimentó el republicanismo en Barcelona durante la primera década del siglo XX, superando a viejas glorias como Pi y Margall. En las elecciones generales de 1901 fue elegido diputado por primera vez, escaño que revalidó en los comicios de 1903 y 1905. Hacia 1903 el movimiento lerrouxista había alcanzado en Barcelona su momento cumbre. Ese año, además, participó en la fundación de la Unión Republicana, entre cuyos miembros fundadores se había contado junto al republicano «histórico» Nicolás Salmerón. Responsable del desarrollo en Barcelona de una política obrerista, en 1907 fundaría de forma pionera en la ciudad una Casa del Pueblo, un modelo importado de Bélgica. Por aquella época Lerroux también destacó por sus posturas anticlericales y exaltadas, llegando a declarar en una ocasión:
Hacia 1906 Lerroux rechazó de plano unirse a la coalición Solidaridad Catalana, y de hecho sus partidarios emprendieron actos violentos contra la candidatura catalanista. Desde comienzos del siglo XX, Lerroux, enfrentado al nacionalismo catalán y al anarcosindicalismo, había logrado mediante sus campañas con mensaje populista y demagógico la adhesión de buena parte de la clase obrera y llegó a ser llamado el Emperador del Paralelo, avenida barcelonesa de alegre vida nocturna. Como señalaría posteriormente Eduardo Aunós, Lerroux logró alzar «contra la burguesía catalana...a las masas proletarias abandonadas en los suburbios fabriles de la gran ciudad mediterránea». De hecho, el éxito de Lerroux dejó a la izquierda catalanista huérfana de opciones políticas por lo menos hasta la década de 1930.