Alcalá la Real es una ciudad y municipio español de la provincia de Jaén, comunidad autónoma de Andalucía. Es cabecera de la comarca de la Sierra Sur y se ubica en el extremo suroeste de la provincia, limitando con las provincias de Granada y Córdoba. Cuenta con una población de 21 496 habitantes (INE 2025). Su lema es: “Muy Noble y Muy Leal ciudad de Alcalá la Real. Llave, guarda y defendimiento de los Reinos de Castilla.”
Integrado en la comarca de Sierra Sur, se sitúa a 71 kilómetros de la capital provincial. El término municipal está atravesado por la carretera nacional N-432, entre los pK 379 y 399, además de por las carreteras autonómicas A-335, que conecta con Montefrío, A-339, que comunica con Priego de Córdoba, A-403, que se dirige a Benalúa de las Villas, y por carreteras locales que permiten la comunicación con los municipios vecinos de Frailes, Castillo de Locubín y Almedinilla.
El relieve del extenso municipio es variado, pero predomina el propio de la Cordillera Subbética. Por el norte predomina la parte más montañosa, donde se suceden la sierra de San Pedro (1054 m) el cerro del Agua (1192 m) y la sierra de Alta Coloma, que alcanza los 1553 m (pico de la Martina) en el límite con Frailes. Siguiendo hacia el sur aparece una zona menos elevada pero con numerosas colinas y cerros, en uno de los que se asienta la fortaleza de la Mota. Esta zona es rica en arroyos, que descienden de las montañas del norte y del sur. Ya en la zona sur se alza otra zona de montaña que supera los 1200 m y que hace de límite natural con la provincia de Granada. La altitud oscila entre los 1553 m al noreste (pico de la Martina) y los 790 m al sureste, a orillas del río Mures. El pueblo se alza a 1029 m sobre el nivel del mar.
Alcalá la Real se ubica en una zona estratégica que comunica el valle del Guadalquivir (a través del río Guadajoz) con las áreas de vega granadinas, a través de los ríos Frailes y Velillos. Su posición estratégica, no solo sobre el territorio, sino en la misma ubicación de la ciudad (sobre el cerro de La Mota), le confiere una importancia fundamental en cuanto a las vías de comunicación a lo largo de la historia, lo cual viene a confirmar su importancia cuando esta área se convierte en zona de frontera durante la Edad Media con el Reino de Granada. Se advierte ocupación humana en distintos yacimientos del término municipal desde el Paleolítico y en las fases prehistóricas siguientes como el Neolítico, el Calcolítico y la Edad del Bronce. Desde el Bronce Final, en las fases ibéricas antiguas, se aprecian asentamientos ibéricos de pequeño rango, como los núcleos de La Gineta y La Mesa de la Ribera Alta. En época romana se advierten las primeras evidencias de ocupación del cerro de La Mota, que pueden identificarse como los primeros restos de la propia Alcalá, si bien puede darse el caso de que estas edificaciones romanas hayan podido arrasar los anteriores estratos ibéricos.
Periodo musulmán y conquista cristiana
Según A. U. Stylow1, el topónimo romano Sucaelo correspondería a Alcalá la Real. En el año 713 (94 de la Hégira), con la conquista musulmana, la ciudad pasa a denominarse قلعة أسطلير (Qal'at Astalīr), luego, en el siglo IX, قلعة يحصب (Qal'at Yahsub) y, más tarde, a mitad del siglo XII قلعة بني سعيد (Qal'at Banī Sa'īd), esto es, "fortaleza de los Bani Sa'id o de la familia Sa'id", también, abreviadamente, القلعة Al-Qal'a, "la fortaleza", del que procede su nombre actual (véase Pedro Cano Ávila, Historia musulmana de Alcalá la Real, en Alcalá la Real, historia de una ciudad fronteriza y abacial, Alcalá la Real, 1999, vol. I, págs., 315-357). También de época musulmana, concretamente del reinado de Alhakén II (961-976), data la importante red de torres o atalayas que se erigieron para defender el territorio. Hoy día todavía subsisten once de las quince atalayas originales, siendo cinco de origen cristiano y el resto musulmán, que establecían un cinturón defensivo en torno a la atalaya principal, que era la fortaleza de La Mota. Tras la disolución del Califato y la escisión del mismo en los Reinos de Taifas, Al-Qal'a se convirtió en una plaza fuerte del reino zirí, desde la cual se efectuaban numerosas incursiones contra territorios vecinos. En 1075 se produce un trueque de fortalezas entre los reyes de taifas de Sevilla y Granada. Alcalá pasa de nuevo al reino granadino y Estepa al sevillano, gracias al acuerdo entre ambos reyes, Abd Allāh I de Córdoba y Al-Mu'tamid.
En el año 1125, Alfonso I de Aragón conociendo la insatisfacción de la numerosa población cristiano-mozárabe en territorio musulmán, ante el aumento del fanatismo religioso de la nueva corriente religiosa norteafricana almorávide,[cita requerida] recorre Alcalá la Real, Luque, Baena, Écija, Cabra y Lucena donde vence a Abū Bakr, hijo del emir Alī ibn Yūsuf en Arnisol, Arinzol o Aranzuel, según las fuentes, actual Anzul (hoy del municipio de Puente Genil), el 10 de marzo de 1126. Acompañado de numerosos cristiano-mozárabes liberados, puede que entre ellos algunos Alcalaínos, regresa al reino de Aragón donde se asientan. Los mozárabes de al-Ándalus que no huyeron a Aragón, en represalia, serían castigados duramente y en su mayor parte deportados a Marruecos.
Es en torno a 1140 cuando el castillo de La Mota se convierte en una verdadera fortaleza, convirtiéndose en uno de los núcleos más importantes de Al-Ándalus bajo la égida de la familia Banu Sa'id. Esta familia de literatos e historiadores no quiso someterse a la dinastía de los almohades y tuvo el valor de rebelarse, lo que le costó el encarcelamiento de su gobernador, Abd al-Malik ben Said. Luego fue perdonado y regresó liberado de Marruecos de nuevo a Alcalá. En la época almohade los judíos alcalaínos rechazaron el convertirse al islam y, por ello, fueron castigados. Los supervivientes se dirigieron hacia el norte encontrando en Toledo la tolerancia necesaria para erigir otra comunidad donde la cultura judía pudo desarrollarse en gran manera.
Finalmente, fue conquistada el 15 de agosto de 1341 por Alfonso XI de Castilla, quien le concedió el título de la Real que desde entonces figura en el topónimo. Es desde este momento de su conquista que en su escudo figura una llave, símbolo de su importancia estratégica. En 1432 Juan II de Castilla le otorgó la consideración de ciudad.
Tras la conquista del Reino de Granada, Alcalá la Real pierde su valor estratégico, siendo entonces cuando se produce la paulatina migración de la población desde el cerro de La Mota a las tierras llanas situadas al pie del cerro, en un intento por escapar del ahogo que suponían las murallas y la escasa superficie del cerro (de unas 3 ha) para el crecimiento de la ciudad, hasta el punto en que el propio Cabildo municipal es trasladado desde La Mota al actual Ayuntamiento en el siglo XVII. Este proceso de abandono de La Mota culminó tras la Guerra de Independencia y la derrota de las fuerzas napoleónicas, que ocuparon la fortaleza de La Mota de 1810 a 1812, abandonándola tras un incendio. En 1842 contaba con 11 521 habitantes.
Durante la guerra civil española, en el marco de la llamada Campaña de la «Aceituna», Alcalá la Real, Lopera y Porcuna fueron las únicas poblaciones de la provincia tomadas por el bando sublevado, estabilizándose el frente así configurado hasta el final de la contienda. Antes de caer en manos sublevadas, fue bombardeada en diversas ocasiones por la aviación franquista.
Alcalá la Real cuenta con una población de 21 496 habitantes (INE 2025).
En 2014 fue el municipio de España con una población superior a 10 000 habitantes con la tasa más alta de suicidios por habitante.
Las actividades económicas principales son el cultivo de olivar (y su industria derivada) y del cerezo, así como la ganadería (principalmente ovejas y cabras), la artesanía y la industria de derivados plásticos y de transformados metálicos.
Evolución de la deuda viva municipal
El concepto de deuda viva contempla sólo las deudas con cajas y bancos relativas a créditos financieros, valores de renta fija y préstamos o créditos transferidos a terceros, excluyéndose, por tanto, la deuda comercial.