Tal Día como Hoy

Al-Mamún (califa)

Califa abasí entre 813 y 833

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Abu ul-Abbás Abdallah ibn Harún al-Rashid (en árabe: أبو العباس عبد الله بن هارون الرشيد, Abū al-ʿAbbās ʿAbd Allāh ibn Hārūn ar-Rashīd; 14 de septiembre de 786 – 9 de agosto de 833), conocido por su nombre real Al-Mamún​ fue un califa abasí, el séptimo en llevar el título, hijo de Harún al-Rashid, el califa intelectual y poeta que inspiró la famosa obra Las mil y una noches, y quien diera inicio al período conocido como la Edad de Oro del islam. Su madre Marajil fue una concubina esclava de origen persa oriunda de Badghís, actual Afganistán.

Al-Mamún reinó entre los años 813 y 833, Sucedió a su medio hermano al-Amín tras una guerra civil, la Cuarta Fitna, durante la cual la cohesión del califato abasí se vio debilitada a causa de las rebeliones y el ascenso de fuertes líderes locales. Gran parte de su reinado estuvo dedicada a campañas de pacificación. Bien educado y con un considerable interés en las letras y el estudio, al-Mamún promovió el movimiento de traducción greco-árabe, el florecimiento de la educación y las ciencias en Bagdad, y la publicación del libro de al-Juarismi que se conoce ahora como "Álgebra." Se le conoce también por su apoyo a la doctrina del mu'tazilismo y por encarcelar al imán Ahmad bin Hanbal, el aumento de la persecución religiosa (mihna) y por el retorno de la guerra a gran escala contra el Imperio bizantino.

El reinado de este califa se considera como el más glorioso y grande en la historia del islam, y se menciona siempre como inicio del esplendor científico árabe. Se puede decir que como gobernante, Al-Ma'mún fomentó entre su pueblo el traslado de todas las reyertas y disputas existentes a las cortes, fundamentando todos los argumentos retóricos y dialécticos en asuntos lógicos, teológicos y legales.

Estableció en la ciudad de Bagdad su Casa de la sabiduría (Bayt al-Hikma), combinando en el mismo espacio una academia con una biblioteca. La biblioteca estaba compuesta de libros que tocaban todas las disciplinas conocidas por entonces, incluyendo la literatura, las ciencias naturales y la lógica. La Casa del Saber era un lugar donde se traducían constantemente al árabe todas las obras científicas y filosóficas importantes del mundo antiguo, especialmente provenientes de la antigua Grecia y de Egipto. Fue en esta época dorada en la que los maestros árabes trajeron el álgebra y sus caracteres especiales (los numerales arábigos) a la Europa Occidental procedentes de la India. Entre sus aportaciones vale la pena mencionar su intento por medir el meridiano terrestre. Sin embargo, debido a que expresó el resultado obtenido en codos (y se ignora exactamente su equivalente en la actualidad), algunos autores desmerecen su trabajo.​

En 802 Harún al-Rashid, padre de al-Mamún y al-Amín, ordenó que al-Amín le sucediera como califa, y que al-Mamún fungiera como gobernador de Jorasán y como califa tras la muerte de al-Amín. En los últimos días de vida de Harún su salud empeoraba y vio en un sueño a Musa ibn Ya'far sentado en una recámara rezando y llorando, lo que hizo recordar a Harún lo duro que había luchado por establecer su propio califato. Conocía las personalidades de sus dos hijos y decidió que por el bien de la dinastía abasí, al-Mamún debía ser el califa tras su muerte, lo que intimó a un grupo de sus cortesanos. Uno de los cortesanos, Fadl ibn Rabi', no acató los últimos deseos de Harún y convenció a muchos de que los deseos de Harún no habían cambiado. Posteriormente, los otros tres cortesanos de Harún que le habían jurado lealtad apoyando a al-Mamún criticaron los argumentos de Fadl, pero este arguyó que, puesto que Harún no estaba en sus cinco sentidos, no debería obedecerse su decisión. Si bien al-Mamún era el mayor de los hermanos, su madre era persa mientras que la madre de al-Amín era de la familia abasí.

Tras la muerte de Harún en 809, la relación entre los hermanos se deterioró. En respuesta a los movimientos independentistas de al-Mamún, al-Amín declaró a su propio hijo Musa como su sucesor. Esta violación al testamento de al-Rashid llevó a un conflicto por la sucesión. Al-Amín reunió un inmenso ejército en Bagdad con 'Isa ibn Mahan a su cabeza en 811 e invadió Jorasán, pero el general jorasaniano de al-Mamún, Táhir ibn Husáyn, destruyó al ejército e invadió Irak, poniendo un sitio a Bagdad en 812. En 813 Bagdad cayó, al-Amín fue decapitado por órdenes del general Táhir, y al-Mamún se convirtió en el califa indiscutible.​

Al-Mamún permaneció en la ciudad de Merv en Jorasán durante varios años más después de la guerra civil, antes de regresar a la capital, Bagdad, en el año 818. La guerra civil fue un episodio de mayores proporciones. El largo sitio a Bagdad y la agitación que siguió a su caída ante las tropas de al-Mamún habían dejado grandes partes de la ciudad en ruinas, y el asesinato de Al-Amín, la primera vez en la historia abasí que un califa había sido asesinado, arrojaron una larga sombra sobre las proclamaciones de legitimidad del victorioso al-Amún.

Ocurrieron disturbios en Irak durante los primeros años de reinado de al-Mamún, mientras el califa seguía viviendo en la ciudad de Merv. Al-Mamún había dejado el resto del califato bajo el control de varios de sus tenientes, incluyendo a Hasan ibn Sahl, el hermano de su gran visir Fazl ibn Sahl. Tras la guerra civil había una pérdida de respeto hacia las autoridades y aparecieron tendencias separatistas en forma de revueltas en Siria, Egipto y las provincias caspias, así como oposición en Bagdad por parte de la antigua aristocracia de los Abná, quienes fueron los simpatizantes originales de la revolución abasí, así como por parte de los partidarios de los alides (los descendientes de Alí).​

El 13 de noviembre de 815, Muhammad ibn Ya'far al-Sadiq (apodado Al-Dibaj, hijo de Ya'far as-Sadiq) se autoproclamó califa en La Meca. Fue derrotado y abdicó rápidamente afirmando que sólo se había hecho califa pues le había llegado noticia de la muerte de al-Mamún. Entretanto, la criminalidad en Bagdad llevó a la formación de guardias en los vecindarios.

En 817, intentando aplacar las revueltas chiíes que se sucedían por todo su reino, al-Ma'mun empezó a tomar una serie de importantes medidas, en particular la implementación de políticas pro-alides.​​ Los alides, esto es, los descendientes de Ali ibn Abi Tálib, el primo y yerno de Mahoma, se consideraban a sí mismos como los sucesores por derecho al califato, y veían no sólo a los Omeyas sino también a los Abasíes como usurpadores, afirmaciones que califas de las dos casas veían de manera desfavorable. Al-Mamún era consciente, como lo habían sido los Omeyas, de que los chiíes que consituían una gran parte de la población de Irán, consideraban a los imanes alides (Ahlul Bayt) como sus líderes, a los cuales debían obedecer en todos los aspectos de la vida, espiritual y terrena, en tanto los consideraban los reales califas de Mahoma.​ Aún en Jorasán, al-Mamún tomó una decisión sin precedentes que alarmó y consternó a muchos en su clan abasí, al nominar en 817 al alid Ali ibn Musa al-Rida (conocido también como el Imán Reza) como su sucesor.​ Al-Mamún justificó esta decisión afirmando que al-Rida —“el aceptable,” a quien los chiíes duodecimanos consideran su octavo Imán— era la persona más calificada para el liderazgo político de la comunidad. Al-Mamún también adoptó el color verde de los alides en reemplazo del color negro de los abasíes como el color oficial, y más adelante en su carrera hizo que se declarara públicamente a Ali como la "mejor" persona después del Profeta Mahoma, negando así la superioridad de los dos primeros sucesores de Mahoma, Abu Bakr y Úmar, un punto que para entonces se estaba convirtiendo en un asunto de dogma entre los primeros suníes.​ Así pues, el nombramiento de al-Rida como su sucesor, la actitud pro-chií en general del califa, y el hecho de que al-Mamún seguía viviendo Merv, una prominente ciudad poblada por persas, y no en el centro árabe del califato en Irak, generó gran descontento entre su clan abasí, quienes empezaron a llamar "persófilos" al califa y a sus consejeros y a criticarlos como "antiárabes." En particular, atribuían esta actitud del califa a la "maléfica" influencia de su gran visir Fal ibn Sahl, quien era pro-persa.

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