Tal Día como Hoy

Ahmad Shah Masud

Líder militar afgano

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Ahmad Shah Masud (Bazarak, Afganistán, 2 de septiembre de 1953 - Khaja Baha'u'llah, 9 de septiembre de 2001) fue un señor de la guerra​​ y muyahidín afgano y aclamado líder político y militar durante las guerras de Afganistán.​ Fue declarado Héroe Nacional por el expresidente Hamid Karzai.​ En mayo de 2012 el Parlamento declaró en conmemoración a su muerte el día 9 de septiembre de cada año como Día de los mártires y Ahmad Shah Masud.​​

Se convirtió en una de las figuras centrales en la resistencia contra la ocupación soviética, entre el año 1979 y 1989. A partir de la salida de los soviéticos del país después del ascenso al poder de los talibanes en 1996, Masud, que rechazaba su interpretación fundamentalista del islam, regresó a la oposición armada. Sirvió como líder militar y político del Frente Islámico Unido (también conocido como Alianza del Norte). Sus seguidores lo llaman Āmir Sāhib-e Shahīd ("Nuestro amado comandante mártir").​

Su asesinato se produjo solo dos días antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE. UU. y tenía como objetivo dificultar la probable invasión estadounidense que se produciría en Afganistán después del atentado.​

Ahmad Shah Masud, hijo de un funcionario de la monarquía afgana, nació en la aldea de Jangalak, en el Valle de Panjshir. Del nombre de este valle, que en persa significa "cinco leones", deriva su apodo "Shir-e Panjshir", es decir "el León de Cinco Leones", o "el León de Panjshir", siendo esta última la variante más usada en la prensa mundial.

Desde su nativa zona del Panjshir, su familia se mudó brevemente a Herat y luego a Kabul, en donde Masud pasó la mayor parte de su niñez.​​ Según testimonio de una de sus hermanas, su padre tenía una biblioteca grande con muchos libros de Saadi, Bedil, Maulana (Jalaluddin Rumi) y Farid al Din Attar, entre otros.​

Estudió en el Liceo Francés Isteqlal de Kabul y luego ingresó en la Escuela Politécnica de Kabul para estudiar ingeniería. Podía hablar varias lenguas.​

Lucha contra el régimen de Daud

En 1973 Mohammed Daud Khan dio un golpe de Estado, por lo que Masud viajó a Peshawar para unirse a la oposición islamista dirigida por Burhanuddin Rabbani, a través de Sazman-i Jawanan-i Musulman (Organización de Jóvenes Musulmanes), rama estudiantil de Jamiat-i Islami (Sociedad Islámica). En esa época, la Universidad de Kabul era un centro de debate y activismo político.​

En 1975 regresó a Panjshir para participar del levantamiento de la región, pero tras el fracaso del intento de golpe de Estado, éste fue aplastado. Masud escapó y continuó con las actividades clandestinas. La Sociedad Islámica se dividió entre los seguidores de las fuerzas más moderadas alrededor de Masud y Rabbani, que lideraban Jamiat-i-Islami, y elementos más radicales que rodeaban a Gulbuddin Hekmatyar, que fundó Hezbi Islami.​ Durante cinco años integró una milicia compuesta por una centena de hombres armados con antiguos fusiles.

Más tarde continuó la guerrilla contra la República Democrática de Afganistán y el Ejército Soviético, que en los últimos días de 1979 había intervenido el país (véase guerra de Afganistán (1978-1992)). En 1984, creó y encabezó el Consejo de Supervisión, que se convirtió rápidamente en el centro político de todo el norte afgano extendiendo su influencia sobre 15 de las 29 provincias. Como comandante de la facción Jamiat-e Islami convirtió el valle de Panjshir en el escenario de las operaciones más importante de los muyahidines, derrotando tropas del Ejército Soviético en nueve ocasiones.​

En los años noventa, tras la caída del régimen prosoviético, y con el apoyo de las Naciones Unidas, la mayoría de los partidos políticos afganos decidió nombrar un gobierno nacional legítimo para suceder al gobierno anterior, por medio de un arreglo entre élites.​ Mientras los líderes de partidos afganos residían en Peshawar, la situación militar alrededor de Kabul en lo que respecta a los comandantes internos era tensa. El proceso de paz de las Naciones Unidas de 1991 produjo algunas negociaciones, pero el arreglo intentado por las élites no ocurrió.​

En abril de 1992, los líderes de la resistencia en Peshawar trataron de negociar un arreglo. Masud apoyaba el proceso de Peshawar de establecer un gobierno de amplia coalición que incluyera todos los partidos de la resistencia, pero Hekmatyar trató de convertirse en el único gobernante de Afganistán.​ El 24 de abril de 1992, los líderes en Peshawar firmaron el Acuerdo de Peshawar, estableciendo el Estado Islámico de Afganistán posterior al gobierno prosoviético. La creación del Estado Islámico fue aceptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas​ y se reconoció al Estado Islámico de Afganistán como la entidad legítima que representó a Afganistán hasta junio de 2002, cuando se estableció su sucesor, la República Islámica de Afganistán, bajo el gobierno interino de Hamid Karzai.​ Bajo el Acuerdo de Peshawar, se le otorgó el Ministerio de Defensa a Masud mientras que se le dio el puesto de primer ministro a Hekmatyar. Hekmatyar se negó a firmar. Con la excepción de Hezb-e Islami de Hekmatyar, todos los otros partidos de la resistencia en Peshawar se unificaron bajo este acuerdo de paz compartiendo el poder en abril de 1992, en un gobierno presidido por Burhanuddin Rabbani en ese marco de guerra civil.

Tras la caída del gobierno de Rabbani y el ascenso de los talibán al poder, Masud se convirtió en el líder militar de la Alianza del Norte, una coalición de varios grupos contrarios a los talibanes, que controlaban la mayor parte del país, mientras las fuerzas de Masud se vieron obligadas a retirarse al norte de Afganistán. Controlaban aproximadamente el 10 % del territorio y acaso un 30 % de su población.

Masud ya había sobrevivido a un sinnúmero de intentos de asesinato a lo largo del período de 26 años. El primer intento de acabar con su vida fue llevado a cabo por Hekmatyar y dos agentes del ISI de Pakistán en 1975.​

Masud fue víctima de un atentado suicida perpetrado por Al-Qaeda en Khvajeh Ba Odin el 9 de septiembre de 2001, dos días antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, cuando un supuesto periodista hizo estallar la bomba que llevaba en el interior de su cámara, durante una entrevista. Masud murió en el helicóptero que lo llevaba a un hospital. El funeral contó con la presencia de cientos de miles de personas.​

Según algunas perspectivas, Masud fue muy promocionado desde Occidente, especialmente Estados Unidos​ (al estar vinculado con la CIA, como muchos otros miembros de las facciones muyahidines afganas)​ y Francia.​ Masud había sido nombrado «el afgano que ganó la guerra fría» por el Wall Street Journal.​ Desde otros puntos de vista, los Estados Unidos casi no proporcionaron ayuda a Masud. Parte de la razón era que esto es que Estados Unidos permitía que Pakistán administrara la financiación y distribución de armas, lo que favorecía al líder rival de los muyahidines, Gulbuddin Hekmatyar.

Se ha señalado que Masud y su facción eran «islamistas moderados»: él firmó la Declaración de los Derechos Esenciales de las Mujeres Afganas, redactada por mujeres afganas, en septiembre del año 2000, que establecía igualdad de los sexos frente a las leyes y el derecho de las mujeres a la participación política, educación, trabajo, libertad de movimiento y habla; en al menos dos casos conocidos Massoud intervino personalmente contra los matrimonios forzados; declaró su convicción de que varones y mujeres eran iguales y debían tener los mismos derechos. En las zonas de Masud, las mujeres y niñas no tenían que usar la burqa afgana según las leyes. Se les permitía trabajar y asistir a la escuela. Aunque era una época de guerra, Masud intervino personalmente contra casos de matrimonios forzados en favor de las mujeres para que pudieran elegir por sí mismas.

Aunque Masud había expresado su convicción personal de que los varones y las mujeres eran iguales y debían gozar de los mismos derechos, también tenía que lidiar con tradiciones afganas que él decía que se superarían en una o más generaciones. En su opinión, solo podía lograrse mediante la educación.​

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