Agustín Farabundo Martí Rodríguez (Teotepeque, El Salvador; 5 de mayo de 1893, San Salvador, El Salvador; 1 de febrero de 1932) fue un revolucionario y político comunista salvadoreño.
Nació en Teotepeque, departamento de La Libertad, el 5 de mayo de 1893. Su padre, Pedro Martí, fue alcalde en Teotepeque y propietario de extensas propiedades, y su madre fue Socorro Rodríguez de Martí. Fue el sexto de catorce hermanos; cinco de ellos murieron en la infancia. Según datos no confirmados, el apellido de su padre era "Mártir" pero fue cambiado a "Martí" debido a sus simpatías por José Martí, político y escritor cubano.El joven Farabundo creció rodeado de pobres campesinos, con los que se identificó más tarde en su vida. Sus biógrafos lo describen como un niño precoz y sensible que no podía entender las diferencias entre los hombres. Cuando su padre decidió no dividir la tierra familiar entre sus hijos, Martí se inscribió en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional.
Se graduó en el Colegio Salesiano Santa Cecilia de Santa Tecla donde obtuvo un diploma de bachiller en ciencias y letras en 1913. Realizó estudios de Derecho en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador. En la universidad tuvo discusiones con el profesor de sociología Victoriano López Ayala, llegando a veces a las ofensas personales. Sus desencanto con la universidad y la fricción con los profesores llevó a Martí a solo asistir a la universidad para tener acceso a textos marxistas y anarquistas. Desde el principio se sintió frustrado por la falta de discusión abierta en su universidad y comenzó a leer de forma independiente textos anarquistas y comunistas en la biblioteca. Se involucró en el incipiente movimiento obrero y participó en las primeras huelgas celebradas en El Salvador (1920). Al mismo tiempo, provocó un duelo con su profesor, Victoriano López Ayala, sobre la naturaleza de la cognición. Por ello, Martí y su amigo José Luis Barrientos fueron exiliados a Guatemala en 1920.
Participación en organizaciones
En los primeros meses de 1920, Martí tomó parte en una manifestación hecha en el parque Bolívar durante el gobierno de Jorge Meléndez; esta manifestación fue organizada por José Luis Barrientos para hacer notar la presencia de guatemaltecos en el país. Martí fue encarcelado junto a Barrientos por pronunciarse en contra del gobierno guatemalteco del presidente Manuel Estrada Cabrera y en apoyo a los exiliados guatemaltecos. Fue allí cuando Martí fue exiliado y viajó a Guatemala, México, Cuba, Jamaica británica, Estados Unidos y Nicaragua. Estando Martí exiliado en Guatemala, en el año 1925, participó en la fundación del Partido Comunista Centroamericano. Allí también conoció, entre los chicleros a una mujer indígena con quien procreó a una hijo, de cuya existencia se conoce solamente por la correspondencia que sostuvo en esos años con su hermana menor. Ese encuentro llevaría a Martí a abrazar sin reserva la causa de los indígenas nonualcos en 1932, a pesar de las dudas de sus camaradas comunistas. Solo hay registros fragmentarios de los movimientos de Martí para el período de 1920 a 1925, pero generalmente se cree que pasó este tiempo viviendo entre los mayas quiché y haciendo contactos entre los trabajadores asalariados rurales de Guatemala. Viajó con frecuencia, trabajando como panadero y albañil y haciendo otros trabajos ocasionales en Guatemala y Honduras; también sirvió con los Batallones Rojos en México, convirtiéndose en sargento. Al parecer, Martí tomó una visión pesimista de la revolución aún joven de este último país, ya que una vez comentó: «Desgraciadamente, los trabajadores de México han sido capturados por la burguesía». En 1925, Martí y algunos otros intelectuales disidentes fundaron el Partido Socialista Centroamericano en Ciudad de Guatemala, que se comprometió a trabajar por la unidad del istmo. Tuvieron un breve éxito en persuadir a las legislaturas de Guatemala, El Salvador y Honduras para que patrocinaran una república tripartita, pero carecían de apoyo en Costa Rica y Nicaragua, y el partido se desintegró. Martí pasó los últimos años de la década de 1920 dentro y fuera de las cárceles salvadoreñas, con períodos intermitentes de exilio. Pasó algún tiempo en California, donde conoció a varios miembros comprensivos de la Defensa Internacional del Trabajo y se aseguró un puesto como representante salvadoreño del Socorro Rojo (Ayuda Roja), una organización laboral socialista.
En ese mismo año regresó a El Salvador como delegado del Socorro Rojo Internacional y colaboró en la organización de la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños. Fue detenido y expulsado del país en varias ocasiones y, desde el exterior, continuó con su trabajo de organización y propaganda, como delegado de la Internacional Comunista.
La liga Pro-Luchadores Perseguidos fue en principio conformada por Víctor M. Angulo, quien fue su secretario general. Otros altos oficiales fueron Tomás Coto González, quien ejerció como secretario de dicha Organización; Juan A. Guardado, secretario de Propaganda, y Rafael Bondanza, secretario financiero. Este último se convirtió en la mano derecha de Agustín Farabundo Martí, así mismo tuvo una prominente participación en el levantamiento salvadoreño de 1932, tras el cual fue capturado y luego fusilado.
En 1928 viajó a Estados Unidos, donde entró en la Liga Antiimperialista de las Américas, agrupación que lo envió como representante a Nicaragua. Durante una temporada desempeñó las funciones de secretario del dirigente popular nicaragüense Augusto César Sandino, y el 4 de mayo de 1929 fue nombrado coronel efectivo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. Farabundo Martí fue categorizado por Miguel Mármol como un intelectual, pero un joven proletario en su "testimonio". De 1925 hasta principios de 1928, la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador, conoce la febril actividad de Martí. Se destaca como organizador y agitador. Nunca tuvo dotes de orador, aunque su palabra, en sus contactos personales, fue siempre s persuasiva y movilizadora de conciencias. En Martí, según testimonio de camaradas que le conocieron, se combinaban características morales raras en individuos de su extracción social. Agustín Farabundo, quien fuera apodado cariñosamente por sus compañeros de lucha “el Negro Martí”, por lo oscuro de su piel, era de estatura regular y de complexión atlética. Su tez curtida por el sol y las intemperies, no tenía diferencia alguna con la del hombre común de nuestro pueblo. Poseía mirada penetrante y escudriñadora; aunque sus ojos, junto con todas las facciones de su rostro, reflejaban una infinita bondad con un toque como de una antigua pena. Sus maneras sencillas, que se hicieron parte de su personalidad al contacto diario con el pueblo, ganaba de inmediato la confianza de aquellos con quienes trataba. Bajo su apacibilidad y cordialidad con los humildes, reservaba un carácter acerado, firme e implacable
La Legión Latinoamericana, también conocida como la Brigada Internacional, estuvo compuesta por intelectuales, líderes obreros y campesinos, y hasta estudiantes, que llegaban de distintos países de América Latina hasta las montañas de Las Segovias, algunos pelearon como soldados de línea, otros sirvieron en el Estado Mayor, como secretarios de Sandino, otros actuaron como voceros de la gesta sandinista ante la prensa mundial Agustín Farabundo Martí, salvadoreño, enviado en 1928 como representante de la Liga Antiimperialista de las Américas. También actuó como secretario de Sandino con el grado de coronel.
Otra de las causas de su distanciamiento y hasta enemistad, fue la alianza de Sandino con los masones mexicanos, cosa que para Farabundo era inaceptable, un hecho de traición a las causas populares.
Martí no logró convertir a Sandino al marxismo-leninismo y regresó a El Salvador en 1929, pero Martí retuvo el más alto respeto personal por Sandino. Poco antes de su ejecución en 1932, Martí declaró que no había mayor patriota en toda Centroamérica que el general Sandino. Por su parte, Martí fue un internacionalista endurecido y un devoto admirador de León Trotsky; a lo largo de la década de 1920 llevaba un alfiler de solapa que presentaba una imagen de Trotsky dentro de una estrella roja. La Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS) fue una organización estudiantil de la Universidad de El Salvador (UES), siendo fundada en San Salvador, ciudad capital de El Salvador, con la finalidad de defender los intereses de los alumnos de esa institución de educación superior. Fue creada en 1927, durante el gobierno del presidente Pío Romero Bosque. Entre sus fundadores se encontraban los estudiantes universitarios Alfonso Luna, Mario Zapata y Agustín Farabundo Martí.