Tal Día como Hoy

Afganistán

País de Asia del Sur

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Afganistán (en pastún: افغانستان‎, Afġānistān; en darí: افغانستان‎, Afġānestān; pronunciado /avɣɒnesˈtɒn/), oficialmente el Emirato Islámico de Afganistán (en pastún: د افغانستان اسلامي امارت‎, Da Afġānistān Islāmī Imārāt; en darí: امارت اسلامی افغانستان‎, Imârat-i Islâmī-yi Afġânistân), pero aún reconocido internacionalmente como República Islámica de Afganistán,​​​​​​ es un país montañoso sin salida al mar ubicado en Asia del Sur. Es un Estado islámico teocrático basado en los principios religiosos del islam suní. Limita con Pakistán al sur y al este, con Irán al oeste, con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán al norte, y con China al noreste, a través del corredor de Waján.​​ Su forma de gobierno es la de una monarquía religiosa constituida como emirato islámico. Su capital y ciudad más grande es Kabul, con una población estimada de 4,6 millones de personas, en su mayoría pastunes, tayikos, hazaras, uzbekos y turcomanos.​​​

La particular situación geográfica de Afganistán lo ha convertido en un lugar de encuentro de imperios y civilizaciones, así como un espacio de intercambio y comunicación de importantes polos culturales y comerciales; entre ellos destaca la Ruta de la Seda.​​ Este hecho, así como su estructura tribal, hace difícil la definición de Afganistán como Estado a lo largo de la historia.​ En este contexto, el territorio recibió tres denominaciones principales en su evolución: Ariana (asentamiento de tribus arias en el II milenio a. C.),​Jorasán (medievo) y Afganistán en la Edad Moderna.​ La historia del territorio que ocupa hoy Afganistán es vasta, hay indicios de quienes habitaron estas tierras desde la época de la Prehistoria. Desde la Edad Antigua, pasando por la Edad Media, Edad Moderna y hasta la Edad Contemporánea ha sido parte de muchos imperios y reinos.​

El nombre Afganistán (افغانستان en dari y en pastún) deriva directamente de la forma árabe Afġānistan, basada a su vez en una forma irania que significa ‘tierra de los afganos’ (afghāni 'afgano' + persa stan 'país'). En su uso moderno, deriva de la palabra afgano. Los pastunes comenzaron a usar este término para identificarlos. El sufijo -stan significa «tierra», por ende, Afganistán significa la tierra de los afganos; este sufijo se usa asimismo en otros países de Asia.​

Los primeros rastros humanos en Afganistán se remontan al Paleolítico Medio, y la ubicación estratégica del país a lo largo de la Ruta de la Seda lo conectaba con las culturas del Oriente Medio y otras partes de Asia.​ Históricamente, su territorio ha estado habitado por varios pueblos y ha sido testigo de numerosas campañas militares; incluidas las de Alejandro Magno, los Maurya, los árabes musulmanes, los mongoles, los británicos, los soviéticos y los Estados Unidos junto a los países aliados de la OTAN. Se le conoce por ello como el «cementerio de imperios», aunque ha sido ocupado durante varios períodos diferentes de su historia. Esta tierra también sirvió como la fuente de la cual los grecobactrianos, kushanes, heftalitas, samánidas, saffaríes, gaznávidas, gúridas, khiljis, mogoles, hotakis, durranis y otros se han levantado para forjar grandes imperios.​

El Afganistán actual comenzó con las dinastías hotaki y durrani en el siglo XVIII. A finales del siglo XIX, Afganistán se convirtió en un Estado bisagra en «El Gran Juego» entre la India británica y el Imperio ruso. Después de la tercera guerra anglo-afgana en 1919, el país se liberó del dominio extranjero y finalmente se convirtió en el Reino de Afganistán en junio de 1926 bajo el rey Amanulá Khan. Este reino duró casi cincuenta años, hasta que el rey Mohamed Zahir Shah fue derrocado mediante el golpe de Estado de Mohamed Daud Khan y se estableció la República de Afganistán, en 1973.​ En 1978, tras la Revolución de Saur, en Afganistán se estableció la República Democrática de Afganistán. La intervención de la Unión Soviética en apoyo del Gobierno comunista, dio inicio a la guerra de Afganistán de 1978 a 1992, contra la guerrilla islámica, que recibió el apoyo de Estados Unidos, Arabia Saudita, Pakistán y otras naciones occidentales y musulmanas. Los soviéticos se retiraron en 1989, pero la guerra civil prosiguió hasta que en 1996 los talibanes establecieron el Emirato Islámico de Afganistán basado en su interpretación de la Sharia, que gobernó la mayor parte del país como un régimen totalitario durante cinco años.​​

En 2001, en reacción a los atentados del 11 de septiembre de 2001, una coalición internacional de la OTAN liderada por Estados Unidos entró en el país para derrocar a los talibanes y colocó en el poder al Gobierno que constituye la República Islámica de Afganistán, dando inicio a una nueva guerra de Afganistán. En 2014, Estados Unidos y la OTAN declararon formalmente que abandonaban la guerra, pero mantuvieron tropas en el país en apoyo al Gobierno. En septiembre de 2020 el Gobierno y los Talibánes –que controlaban más de la mitad del territorio nacional en aquel entonces– iniciaron negociaciones consideradas «históricas» con el fin de alcanzar la paz y constituir un nuevo régimen constitucional, que pueda combinar ambas visiones del Estado islámico. Las negociaciones no prosperaron y las partes se mantuvieron en conflicto hasta 2021. El 8 de septiembre de 2021, el grupo talibán que gobernaba el país declaró a Afganistán como un Emirato Islámico y conformó un nuevo Gobierno.​​​​

Las excavaciones de los yacimientos prehistóricos permitieron saber que los humanos vivían en lo que hoy es Afganistán hace al menos 50 000 años, y que las comunidades agrícolas de la zona fueron de las primeras en el mundo.​

El territorio fue un punto de encuentro donde interactuaron numerosas civilizaciones que a menudo se confrontaron. Ha estado habitado a lo largo de diferentes épocas por varios pueblos entre los que destacan los iranios, que tuvieron una importante función en el desarrollo de las civilizaciones de Asia Central. El territorio fue incorporado a importantes imperios, entre ellos el Imperio aqueménida, el Imperio Macedónico, el Imperio Maurya y el Imperio Árabe.​

De la prehistoria del país se conoce todavía poco. Sin embargo, durante las misiones de excavación francesas se descubrieron en Mundigak siete niveles de civilización que se escalonaban desde el IV milenio hasta alrededor del año 500 a. C. Los arios, provenientes del actual Irán, llegados del oeste, ocuparon el país en una época indeterminada y establecieron su etnia básica.​ Bajo la dinastía aqueménida, Afganistán, íntegramente conquistado por Ciro, rey de Persia, fue dividido en cinco satrapías por Darío I. La pax iránica reinó en el país durante dos siglos, lo que le permitió participar del gran esplendor de Irán y dejarse impregnar por la reforma religiosa de Zaratustra.​ La conquista de Alejandro Magno en el año 331 a. C. provocó, más que en cualquier otra parte, una simbiosis entre Grecia, Irán y la India.​

Tras la muerte de Alejandro, las satrapías subsistieron, librando sangrientas luchas. Sucesivamente, el país fue dominado por los seléucidas, la dinastía india de los Maurya, y el reino grecobactriano. A finales del siglo II a. C. nuevas invasiones arias impusieron la preponderancia de la tribu kushana, que alcanzó su apogeo bajo Kujula Kadphises en el siglo I d. C. y bajo la dinastía Kaniska en el siglo II. A pesar de la presencia de otras corrientes religiosas (como el altar del fuego en Surj Kotal), el país se entregó entonces al budismo, como muestran manifestaciones arquitectónicas tales como el Gran Santuario de Bamiyan.​ Su enorme auge fue solamente frenado por la nueva preponderancia de Irán bajo los sasánidas en el siglo III d. C., y las invasiones de los hunos o heftalíes (mongoles), que trajeron la inseguridad y la opresión.

En el 651, los sasánidas fueron vencidos por los ejércitos árabes (conquista de Harat), que ocuparon el país. Los árabes se enfrentaron a una viva resistencia que impidió una conquista árabe completa e hizo que la islamización fuese muy lenta: la antigua Kapici (región de Kabul) no fue convertida hasta finales del siglo IX, y hasta el siglo XIII subsistieron numerosos principados, tanto vasallos como independientes.En el norte, los samaníes, iranios originarios de Samán, cerca de Balj, consiguieron la hegemonía. Los mercenarios turcos que habían reclutado originaron una nueva era. En 962, uno de ellos, Alp Tigin, se hizo independiente en la región de Gazni. Sus sucesores, sobre todo Mahmud (999-1030) a la cabeza de la dinastía gaznávida, extendieron su dominación hasta Isfahán y lanzaron diecisiete expediciones contra la India. Convirtieron Gazni, rival de Bagdad, en un centro notable, donde brillaron artistas y escritores, entre ellos Ferdousí, el poeta nacional de Irán. Estos desaparecieron bajo el empuje de príncipes afganos, los guríes, que usurparon el poder. Desde entonces, afganos y turcos afganizados proporcionaron príncipes y mandos a las monarquías indo-musulmanas.

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