El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (IATA: MAD, OACI: LEMD), llamado hasta 2014 Aeropuerto de Madrid-Barajas, es un aeropuerto español público propiedad de Aena, situado a 12 km del centro de Madrid dirección noreste. Está ubicado en el distrito de Barajas del término municipal de Madrid, si bien se extiende también por los municipios de Paracuellos de Jarama, San Sebastián de los Reyes y Alcobendas. Es el primer aeropuerto español por tráfico de pasajeros, carga aérea y operaciones, así como el cuarto de Europa y decimocuarto del mundo por número de pasajeros y el segundo aeropuerto más grande de Europa en tamaño físico, detrás del aeropuerto Charles de Gaulle de París.
El 23 de marzo de 1929 se publicó el pliego de condiciones para la realización de un concurso de elección de los terrenos para desarrollar el aeropuerto civil de Madrid. El concurso se cerró el 15 de abril y a él se presentaron cuatro propuestas: Carabanchel Alto, Getafe, Vallecas y Barajas, aceptándose finalmente esta última propuesta realizada por Rogelio Sol Mestre. La intención era sustituir a los aeródromos de Alcalá, Carabanchel y Getafe, y para ello se seleccionó una pradera baldía en el noreste de la capital en el entonces municipio de Barajas (que posteriormente fue absorbido por Madrid) de 493 fanegas (unas 320 ha), con buenas comunicaciones con la capital a través de la carretera de Francia (la actual A-2) y en una zona deshabitada y libre de obstáculos. La compra de los terrenos se firmó el 30 de julio de 1930 por un valor de 730 000 pesetas.
El 23 de julio se convocó un concurso para la redacción del proyecto del nuevo aeropuerto[cita requerida], habiéndose presentado siete proyectos distintos. El jurado del concurso (compuesto por diferentes profesionales civiles y militares) seleccionó la propuesta del ingeniero marqués de los Álamos[cita requerida] y del arquitecto Luis Gutiérrez de Soto. Las obras del aeropuerto comenzaron nada más tener disponibles los terrenos, empezando por la habilitación de la zona de aterrizaje y la instalación de un aerofaro de recalada (primera ayuda a la navegación aérea con la que contó el aeropuerto). El 14 de abril de 1930 se autorizó a las compañías CLASSA, CETFA, CASA y CEA a instalarse en el aeropuerto. Se abrió al tráfico aéreo nacional e internacional el 22 de abril de 1931, aunque las operaciones comerciales regulares tardaron dos años en comenzar a realizarse, pues el aeropuerto aún seguía en obras. Junto al campo de vuelos se construyó una pequeña terminal, con una capacidad para 30 000 pasajeros anuales, además de varios hangares y el edificio del Avión Club. El primer director del aeropuerto fue Jacobo Armijo y Fernández de Alarcón.
La primera línea regular la estableció la compañía Líneas Aéreas Postales Españolas (LAPE) con su línea a Barcelona. En los años 30 empiezan los vuelos internacionales. Al estallar la guerra civil española, LAPE suspende su plan de vuelos. Durante la contienda se realizan servicios bélicos y de transporte civil con París, Barcelona y la zona norte. Una vez terminada la guerra, Barajas recupera su condición de aeropuerto civil, con el aterrizaje el 12 de abril de 1939 de un avión alemán de compañía Lufthansa. El 1 de mayo de 1939, Iberia trasladó sus equipos desde Matacán (Salamanca) a Madrid-Barajas.
Originalmente, el campo de vuelos era un gran círculo bordeado de blanco con el nombre de Madrid en su interior, sin pavimentar, formado por suelo natural cubierto de hierba. Finalizada la Guerra Civil, se inicia el programa de expansión del aeropuerto en los años 40, con la creación de la sociedad Aeropuertos Transoceánicos Españoles (ATE). Se pavimenta el campo de vuelos y se diseñan nuevas pistas, la primera de las cuales entra en funcionamiento en 1944 (la 15-33) que contaba con 1,4 km de longitud y 48 metros de ancho. Al finalizar la década el aeropuerto tenía tres pistas, ninguna de las cuales existe en la actualidad.
La era de la aviación comercial 1945-1980
La apertura del régimen autárquico permitió un despegue del número de pasajeros así como de las infraestructuras del aeropuerto. En julio de 1946, Barajas queda abierto al tráfico internacional. En 1948 se prolonga la pista 15-33 hasta los 3050 m de longitud y 90 de anchura, instalándose a su vez un sistema de aterrizaje instrumental SCS-51. En los años 50 el aeropuerto supera el medio millón de pasajeros, aumenta a 5 el número de pistas y se inician las líneas regulares con Nueva York. En 1951 se inaugura la pista 01-19 de 2600 x 61 m. En 1953 se inicia la construcción de un nuevo edificio terminal, situado al norte del anterior, pero que finalmente no incluye la estación de ferrocarril que estaba proyectada. En el Plan de Aeropuerto de 1957 Barajas es clasificado como aeropuerto internacional de primera categoría. En 1959 se instalan en el aeropuerto las compañías ESSO y Campsa para el suministro de combustible.
Los grandes reactores aterrizan en Madrid-Barajas en los años sesenta y el crecimiento de tráfico, como consecuencia del turismo principalmente, desborda las previsiones. A principios del decenio, se alcanza el millón doscientos mil pasajeros, el doble de lo previsto en el Plan de Aeropuertos de 1957, lo que obliga a reformarlo en profundidad. La Terminal Nacional, actual T2, que se había comenzado a construir en 1953 se inaugura en estas fechas, y se modifican las pistas, creándose una disposición de dos pistas únicas cruzadas, la primera de las cuales, de 4,1 km de longitud entra en servicio en 1965. En septiembre de ese año se cambia el nombre del aeropuerto, pasando a adoptar: Aeropuerto de Madrid-Barajas. También se instalan las primeras ayudas radioeléctricas.
En 1969 se introdujo un sistema pionero de control de la avifauna mediante halcones perdigueros adiestrados, que evitan que las aves se aproximen al aeropuerto y causen destrozos en los aviones en los despegues y aterrizajes. El primer equipo de halconeros fue entrenado por Félix Rodríguez de la Fuente. Ese mismo año, se inauguró la terminal de carga y la plataforma de estacionamiento de aviones cargueros.
En los años 70, con el auge del turismo y la llegada del Boeing 747, el aeropuerto alcanza los 4 millones de pasajeros, y se inicia la construcción de la terminal internacional (actual T1). En 1974, Iberia introduce el puente aéreo entre Madrid y Barcelona, un servicio con múltiples frecuencias diarias cada poco tiempo sin reserva previa.
El Mundial de fútbol de 1982 trae consigo importantes reformas para el aeropuerto, con la ampliación y reforma de las dos terminales existentes.
Saturación y ampliación 1980-2000
Las ampliaciones de los años 1980 se habían hecho pensando que no se saturarían hasta el año 2000, sin embargo, el crecimiento sostenido del tráfico tras la liberación del mercado aéreo ya hace pensar en 1989 en la necesidad de hacer algo para evitar que el aeropuerto se colapse completamente en 1992. Se propone como solución crear un nuevo aeropuerto en Campo Real y cerrar el de Barajas. Ya en 1988 presentó problemas graves de saturación ante la incapacidad de la Dirección General de Aviación Civil (que entonces gestionaba el aeropuerto) para resolverla. El debate gira en torno a dos soluciones distintas: ampliación de las instalaciones existentes, o bien la construcción de un nuevo aeropuerto. Se optó por la primera solución y en 1991 se redacta un Plan Director del aeropuerto de Madrid-Barajas, con un Plan de Infraestructuras hasta un horizonte de quince años y un plan de acción inmediato para responder a las insuficiencias detectadas en 1990. En 1992, se acuerda la ampliación del aeropuerto con el denominado «Plan Barajas», que recogía la primera fase propuesta por el Plan Director con un horizonte de capacidad para el año 2010, y que incluía entre otras la construcción de una nueva pista, una nueva torre de control, un nuevo edificio terminal, plataformas y sistemas de transporte.
En los años 1990 el aeropuerto sufre más ampliaciones. En 1994 se construye la terminal de carga, el edificio de interconexión entre la Terminal Internacional y la Terminal Nacional, y el remozamiento de la torre de control.