El Acuerdo Sykes-Picot, conocido oficialmente como el Acuerdo de Asia Menor, fue un acuerdo secreto entre Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y la Tercera República Francesa para definir las propuestas esferas de influencia y control de los dos países en el Próximo Oriente en el caso de que la triple entente obtuviera la victoria en contra del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial. Las negociaciones se desarrollaron entre noviembre de 1915 y marzo de 1916, se firmó el acuerdo el 16 de mayo de 1916, y fue expuesto al público por Izvestia y Pravda el 23 de noviembre de 1917 y por el diario británico The Manchester Guardian el 26 de noviembre de 1917.
Se considera que el acuerdo dio forma a la región. Se definieron las fronteras de Irak y Siria, y ha llevado hasta el conflicto actual entre Israel y el pueblo palestino. Muchas personas ven el acuerdo como un punto de inflexión en las relaciones entre el mundo del Occidente y el mundo árabe. Se negaron las promesas hechas a los árabes por el coronel T. E. Lawrence de una patria nacional y árabe en el área de Gran Siria, a cambio de haberse aliado con los británicos en contra del Imperio otomano. La arquitectura geopolítica fundada por Sykes-Picot favorecería circunstancias que dan lugar a cosas como la protección que disfrutaron las minorías religiosas y étnicas en el Medio Oriente, las cuales son motivos de conflictos.
Se repartió a los británicos el control de las áreas desde la línea de la costa del mar Mediterráneo hasta el Río Jordan, Jordania, el sur de Irak y una pequeña área que incluyó los puertos de Haifa y Acre para dejar acceso al Mediterráneo. Se repartió a los franceses el control del sureste de Turquía, el norte de Irak, Siria y Líbano. El Imperio ruso iba a recibir Estambul, los Estrechos Turcos y Armenia. Se dejaron libres a los poderes para decidir las fronteras dentro de sus propias áreas. Se esperaron más negociaciones con otros poderes incluyendo a Rusia y Husayn ibn Ali, jerife de La Meca para determinar la administración internacional.
Dada la derrota eventual del 1918 y la subsiguiente partición del Imperio otomano, el acuerdo efectivamente dividió las provincias árabes de los otomanos fuera de la Península arábiga en áreas de influencia y control de los británicos y franceses y se propuso una «administración internacional» para Palestina. Los británicos formaron el Mandato británico de Palestina entre 1920 y 1948 y el Mandato británico de Irak desde 1920 hasta 1932, mientras el Mandato francés de Siria y Líbano duró desde 1923 hasta 1946. Los diplomáticos Mark Sykes y François Georges-Picot (británico y francés, respectivamente) negociaron los términos del acuerdo. El gobierno de los zares en Rusia fue una parte menor en el acuerdo y cuando ocurrió la Revolución rusa, fueron los bolcheviques quienes publicaron el acuerdo el 23 de noviembre de 1917, con el resultado de que «los británicos se avergonzaron, los árabes se consternaron y los turcos se alegraron».
Discusiones británico-sionistas
Se habló del sionismo por primera vez en un Gabinete británico el 9 de noviembre de 1914, cuatro días después de la declaración de guerra británica en contra del Imperio otomano. David Lloyd George, el entonces Canciller de la Hacienda «refirió al destino último de Palestina» Diez años antes, la Federación sionista de Gran Bretaña e Irlanda empleó al bufete de Lloyd George, Lloyd George, Roberts & Co, para trabajar en el Programa para la Uganda Británica. En una discusión con Herbert Samuel, Lloyd George le aseguró que «deseaba mucho ver un estado judío que se estableciera en Palestina». Después Samuel resumió la posición sionista en una conversación con Edward Grey, canciller inglés. Habló de las aspiraciones sionistas para establecerse un estado judío en Palestina y la importancia de su ubicación geográfica para el Imperio británico. En sus memorias, Samuel dice: «Mencioné que había dos condiciones esenciales — que el estado debía ser neutralizado(?), porque no podría ser bastante grande para defenderse, y que debía garantizarse el acceso libre de peregrinos cristianos (...) Dije también que sería una gran ventaja si el resto de Siria fuese anexado por Francia, porque sería mucho mejor que el estado tuviera como vecino a un poder europeo y no al turco» La misma noche, el primer ministro Herbert Henry Asquith anunció en un discurso que una meta de la guerra era desmembrar el Imperio otomano, «Sólo es el gobierno otomano, y no nosotros no, quienes han tañido de muerte el dominio otomano, no sólo en Europa, sino también en Asia».
En enero de 1915, Samuel entregó un memorándum titulado The Future of Palestine al gabinete, después de discusiones con el sionista Jaim Weizmann y Lloyd George. El 5 de febrero de 1915, Samuel tuvo otra discusión con Grey: «Cuando le pregunté qué era su solución, él me dijo que podría ser posible neutralizar el país bajo una garantía internacional ... e instaurar en el gobierno del país algún tipo de consejo establecido por los judíos» Después de más conversaciones con Lloyd George y Grey, Samuel circuló un texto revisado al gabinete a mediados de marzo de 1915.
El informe del Comité de Bunsen, entregado en junio de 1915, no consideró ni el sionismo ni la cuestión judía, a pesar de reunirse para determinar la política británica en tiempos de guerra hacia el Imperio otomano.
Antes de la salida de Sykes para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Sazónov en Petrogrado el 27 de febrero de 1916, Samuel se le acercó con un plan en forma de memorándum. Sykes escribió a Samuel, sugiriéndole que si Bélgica asumiera la administración de Palestina, ello sería más aceptable para Francia que la alternativa de una administración internacional, la cual los franceses quisieron y los sionistas no.
George Curzon dijo que las grandes potencias tenían un compromiso con el Acuerdo Règlement Organique, que versaba sobre gobernar sin interferir en los asuntos de las comunidades maronita, cristiano ortodoxo, drusa y musulmana. Según el Valiato de Beirut de junio de 1861 y septiembre de 1864, los derechos conferidos a Francia en el área azul bajo el Tratado Sykes-Picot no eran compatibles con dicho acuerdo.
En mayo de 1917, William Ormsby-Gore escribió:
«Las intenciones francesas en Siria son seguramente incompatibles con los objetivos de guerra de los Aliados según se definen al Gobierno ruso. Si la autodeterminación de las nacionalidades es el objetivo, tanto la interferencia de Francia en la selección de consejeros por el Gobierno árabe como la sugerencia por parte de Francia de los emires de ser seleccionados por los árabes en Mosul, Alepo y Damasco parecerían absolutamente incompatibles con nuestras ideas de liberar a la nación árabe y de establecer un Estado árabe libre e independiente. El Gobierno británico, al autorizar las cartas enviadas al rey Hussein antes del estallido de la revuelta por Sir Henry McMahon, parecía plantear dudas sobre si nuestras promesas al rey Hussein como jefe de la nación árabe son consistentes con las intenciones francesas de hacer, no sólo Siria, sino Mesopotamia Alta otro Túnez. Si nuestro apoyo al rey Hussein y a otros líderes árabes de origen y prestigio menos distinguidos nos importa algo, significa que estamos dispuestos a reconocer la plena independencia soberana de los árabes de Arabia y Siria. Parecería oportuno, informar al Gobierno francés de nuestras detalladas promesas al rey Hussein, y dejar claro a éste, si él o algún otro debe ser el gobernante de Damasco, que es la única capital posible para un Estado árabe, podía comandar la obediencia de los otros emires árabes».
Muchas fuentes afirman que Sykes-Picot discrepaba con la Correspondencia Husayn-McMahon de 1915–1916, y que la publicación del Sykes–Picot a finales de 1917 causara la dimisión de Sir Henry McMahon. Sin embargo, el plan Sykes–Picot en sí mismo describe cómo el Reino Unido y Francia estaban dispuestos a reconocer y proteger un estado árabe e independiente, o confederación de estados árabes, bajo la soberanía de un jefe árabe dentro de las zonas que se marcan A y B en el mapa.