Acre (en hebreo עכו, Akko; en árabe عكا, Akka) es una ciudad costera de Israel que pertenece administrativamente al Distrito Norte. La ciudad ocupa una ubicación estratégica, en un puerto natural situado al extremo de la bahía de Haifa, sobre la costa del Levante mediterráneo. Además de su valor como núcleo comercial marítimo, fue una importante escala en los caminos costeros de la región y en la ruta que se internaba hacia el valle de Jezreel. El primer asentamiento conocido data de la Edad del Bronce temprana, pero fue abandonado tras algunos siglos; posteriormente, durante la Edad Media del Bronce, se estableció una aldea mayor, y desde entonces el lugar ha estado habitado de forma permanente. Se trata, pues, de uno de los asentamientos continuamente habitados y uno de los puertos más antiguos del planeta. Sin embargo, estuvo siempre sujeta a conquistas y destrucciones y sobrevivió como poco más que una aldea durante siglos. Acre se convirtió en una ciudad importante durante las Cruzadas, época en la que fue testigo de numerosas batallas y asedios. Durante la tercera cruzada se la renombró como San Juan de Acre. Fue la última ciudad en manos cristianas antes de la conquista total del Levante por parte de los ayubíes en 1291.
Acre permaneció en manos musulmanas (primero mamelucas, luego otomanas) hasta que en 1918 pasó a formar parte del Mandato británico de Palestina. La composición demográfica de la ciudad varió drásticamente entre 1948 y 1950, pues había sido una ciudad casi completamente musulmana y cristiana hasta mayo de 1948, cuando tres cuartas partes de su población huyeron tras un ultimátum de la brigada Carmeli israelí. La ciudad fue repoblada entonces con inmigrantes judíos. A fecha de 2021, Acre tiene un total de 49.615 habitantes, de las que 28.692 son judíos, 16.405 son árabe-israelíes y el resto están clasificados como «otros». Acre es también la ciudad más sagrada del bahaísmo, de cuyos fieles recibe numerosos peregrinos cada año. En la actualidad, Acre es una de las ciudades mixtas de Israel, pues el 32% de su población es árabe-israelí. Su alcalde, Shimon Lankri, fue reelegido en 2018 con el 85% de los votos.
Los restos del asentamiento más antiguo de lo que actualmente es Acre se encontraron en un tell (un montículo con restos arqueológicos) ubicado a 1,5 kilómetros al este de la moderna ciudad de Acre. Conocido como Tel Akko en hebreo y Tell el-Fukhar en árabe, sus restos pueden datarse en torno al año 3000 AC, durante la Edad del Bronce Temprana. Esta comunidad agrícola duró tan solo un par de siglos y terminó con el abandono del asentamiento, posiblemente después de que se inundase por una crecida del nivel del mar.
Acre volvió a convertirse en un centro urbano durante la Edad del Bronce Media (aprox. 2000-1500 AC) y ha estado poblada desde ese momento hasta la actualidad. La mención más temprana a Acre en un texto escrito se encontró en un documento egipcio del siglo XIX a. C.
En el periodo amarniense (aprox. 1350) hubo una importante inestabilidad política en el Levante mediterráneo originada, en parte, por los sucesos acaecidos en el Imperio Egipcio. Los archivos de Tell el-Amarna contienen cartas dirigidas al gobernador de Acco, como la Carta EA245.
Durante la Edad del Hierro, Acre estuvo ligada política y culturalmente a Fenicia. En el Libro de los Jueces, Akko aparece en una lista de los lugares que los israelitas no fueron capaces de conquistar de manos de los cananeos. Después aparece descrito en el territorio de la tribu de Aser y, según la narración posterior de Josefo, se distinguía por estar dirigida por uno de los gobernadores provinciales de Salomón. En torno al año 725 AC, Acre se unió a Sidón y Tiro en una revuelta contra el emperador neoasirio Salmanasar V.
Estrabón se refiere a la ciudad como el ocasional punto de reunión de los persas en sus expediciones contra Egipto. Según historiadores como Diodoro Sículo y Estrabón, el rey Cambises II atacó Egipto después de haber reunido un enorme ejército en las llanuras cercanas a la ciudad de Acre. En diciembre de 2018, los arqueólogos que excavaban en el Tell Keisan de Acre desenterraron los restos de una avanzadilla del ejército persa que podría haber jugado un papel importante en la exitosa invasión aqueménida de Egipto del año 525 AC. Las fortificaciones persas de Tell Keisan se vieron dañadas a finales del siglo IV, durante la campaña que Alejandro Magno llevó a cabo para expulsar a los aqueménidas del Levante. En el año 332 a. C., Alejandro conquistó la ciudad de Acre sin violencia.
Tras la muerte de Alejandro, sus principales generales se repartieron su imperio. En un primer momento, la región alrededor de Acre quedó en manos del Egipto ptolemaico y fue bautizada como Ptolemais por Ptolomeo II en la década del 260 AC. Antíoco III conquistó la ciudad para el imperio seléucida en el 200 AC y, entre las décadas de 170 y 160 AC, Antíoco IV fundó una colonia griega que denominó Antíoco en su honor.
En torno al año 165 AC, Judas Macabeo derrotó a los seléucidas en una serie de batallas en la Galilea y los condujo hacia Ptolemais. Cerca del 153 AC, Alejandro Balas, hijo de Antíoco IV Epífanes, asedió la ciudad en su lucha por el trono con Demetrio I Sóter y consiguió que esta le abriese sus puertas. Demetrio ofreció en vano suculentos sobornos a los macabeos para obtener el apoyo judío contra su rival, incluida la promesa de destinar los impuestos de Ptolemais al Templo de Jerusalén. Jonatán Macabeo unió sus fuerzas a las de Alejandro, quien se enfrentó finalmente a Demetrio en el campo de batalla y lo mató. En el 150 AC, Alejandro Balas recibió a Jonatán con grandes honores en Ptolemais, pero algunos años después, Trifón, un oficial del Imperio Seléucida que recelaba cada vez más de los macabeos, engañó a Jonatán para que fuese a Ptolemais y lo hizo prender. La ciudad sería luego capturada y gobernada por Alejandro Janneo (aprox. 103-76 AC), Tigranes II el Grande (95-55 AC) y Cleopatra (51-30 AC). Herodes el Grande, que gobernó sobre la ciudad entre 37 y 4 AC, construyó allí un gimnasio.
Alrededor del año 37 AC, los romanos conquistaron el puerto de Akko en la Fenicia helenística, que se convirtió así en una colonia de la Fenicia romana llamada Colonia Claudia Felix Ptolemais Garmanica Stabilis. Así pues, Ptolemais permaneció bajo control romano durante cerca de siete siglos, hasta que los árabes musulmanes la conquistasen en el 636 DC. Bajo el reinado de Augusto, un nuevo gimnasio fue construido en la ciudad. En el año 4 AC, el procónsul romano Publio Quintilio Varo reunió a su ejército aquí y lo dirigió hacia el sur para suprimir las revueltas que habían surgido en la zona tras la muerte de Herodes el Grande. De una manera similar, Acre fue una de las principales bases romanas durante la supresión de la revuelta judía contra la dominación romana, entre los años 66 y 70 D.C.
Durante el mandato del emperador Claudio hubo un gran impulso constructor en Ptolemais y numerosos veteranos de las legiones llegaron a la colonia para asentarse. De hecho, la ciudad era una de las cuatro colonias (junto con Berytus, Aelia Capitolina y Caesarea Marítima) creadas en el Levante para que se asentasen los veteranos de las legiones romanas.
Los romanos expandieron el puerto y la ciudad creció hasta tener más de 20000 habitantes en el siglo II DC, en época del emperador Adriano. La ciudad fue un foco de romanización de la zona, aunque la mayoría de su población estaba formada por fenicios y judíos y, como consecuencia, desde el reinado de Adriano, los descendientes de los colonos romanos originales dejaron de hablar latín y llegaron a estar plenamente asimilados en menos de dos siglos, si bien las costumbres locales siguieron siendo romanas.
El Libro de los Hechos cristiano afirma que Lucas el Evangelista, Pablo de Tarso y sus compañeros pasaron un día en Ptolemais con los cristianos locales en su viaje de Macedonia a Jerusalén. Acre ejerció como sede de un obispado desde los primeros tiempos del cristianismo y, de hecho, la firma del obispo de Acre aparece en los registros de los principales concilios cristianos de la época, como los de Nicea (325) y Calcedonia (451).