Tal Día como Hoy

Acámbaro

Cabecera del municipio de Acámbaro, Guanajuato, México

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Acámbaro es una ciudad mexicana ubicada en el estado de Guanajuato, cabecera del municipio homónimo. Los primeros asentamientos en lo que actualmente es el territorio de esta ciudad se pueden rastrear al período preclásico; sin embargo, los antecedentes directos son más bien propios del siglo XV, cuando se integró a la Irechekua o Nación P'urhépecha y recibió el nombre que tiene hasta la actualidad.

Durante el período colonial o novohispano la cabecera se consolidó como una importante República de Indios y la región homónima como una Provincia perteneciente, junto con la de Yuririapúndaro, a la Alcaldía Mayor de Celaya.

Ya en el siglo XIX, como parte de la República Mexicana, se convirtió en una Jefatura Política, mientras que el pueblo recibió el título de Villa el 18 de julio de 1827, el cual mantuvo hasta que fue denominada ciudad y posteriormente cabecera municipal.​

Durante los siglos XIX y XX, este topónimo o nombre de lugar que proviene de la lengua P'urhépecha, antes denominada Tarasca, se interpretó erróneamente por la población blanca y mestiza como "lugar de Magueyes". Sin embargo, las investigaciones históricas más recientes, así como las enseñanzas de maestros de lengua P'urhé como Tatá Mateo González y Naná Elvia Tomás​ ya han demostrado que, en dicho idioma, el plural se construye añadiendo la partícula -echa a las palabras, por ende, al carecer de ella Ak'amparhu debe interpretarse en singular. De este modo, la interpretación correcta es "En el Maguey", "Lugar de Maguey" o "Donde Acamba".

Esta última interpretación refiere a la historia de la conquista purhépecha de la región, ocurrida en el siglo XV, en el contexto del expansionismo del linaje Uacúsecha. Sobre esto la Relación Geográfica de la Villa de Celaya (1580), en la región se asentaron primero algunos linajes otomíes provenientes de Dandhó (Huichapan) en alianza con los purépecha, para defender la frontera nororiental de la Irechekua (Nación). Posteriormente, el irecha o gobernante del Michoacán prehispánico envió varios linajes y a un principal de su nación para controlar la región pero, cuando la esposa de este angamecha, llamada Ak'amba (Maguey) murió ahogada en el Río Lerma, se nombró a la cabecera y a la región en su memoria.​ Así, este topónimo vincula estos territorios con un símbolo sagrado para los purépechas, el maguey, a su vez relacionado con el linaje uacúsecha y cuya quiebra era castigada en la fiesta Equata Consquaro.

Existen denominaciones en otomí (Mauadá) y matlatzinca (Py xumí) que refuerzan la memoria de Acamba, y del maguey, como figura central. De este modo, el nombre de lugar "Acámbaro" es un topónimo memorial antroponímico que remite a una persona y a un acontecimiento, que además da cuenta de la importancia de las mujeres en el proceso de territorialización del período posclásico en las fronteras p'urhépecha.​ Su estudio nos permite comprender mejor cómo los pueblos prehispánicos construían y conservaban la memoria a través del lenguaje.

Los primeros habitantes en esta área pertenecieron a las tribus conocidas como cultura Chupícuaro, una de las más antiguas de Mesoamérica, cuyos orígenes se remontan hasta el 1200 a. C. En esta región se han dado valiosos descubrimientos arqueológicos, consistentes de más de 4000 piezas de cerámica las cuales son exhibidas en el museo local y en el Museo de la población de Chupícuaro.

Con la llegada de los conquistadores europeos, un grupo de familias otomíes se asentó a un costado del río Lerma. La ciudad fue fundada oficialmente el 19 de septiembre de 1526 por el cacique Don Nicolás de San Luis Montañés, con el nombre de San Francisco de Acámbaro. Siendo la primera población en el estado de Guanajuato. Con la fundación, grupos de frailes franciscanos iniciaron el proceso de Evangelización de las tribus en la región.

Un episodio muy importante de la guerra de Independencia de México tuvo lugar en Acámbaro. Con una ceremonia el 22 de octubre de 1810, el movimiento liderado por Miguel Hidalgo declaró a Acámbaro cuartel militar del Ejército Grande de América, al mismo tiempo que Hidalgo fue nombrado Generalísimo de las Américas. Ese mismo día tuvo lugar un gran desfile militar con más de 80,000 insurgentes, con lo cual se demostró la rapidez con la cual crecía éste movimiento, hacía menos de un mes, el 16 de septiembre de 1810, solamente 800 personas respondían al Grito de Dolores y se levantaban en armas en contra de los españoles en la ciudad de Dolores Hidalgo.

Durante el Porfiriato, debido a su ubicación estratégica, Acámbaro fue un sitio clave para el desarrollo de la infraestructura ferrocarrilera en México.​

Acámbaro se convirtió en un nodo principal, centro mecánico y logístico de los Ferrocarriles Nacionales de México, siendo el único centro con instalaciones para reparar locomotoras en todo Latinoamérica, en el que incluso se construyeron locomotoras de vapor. En 1944, los talleres mecánicos de Acámbaro construyeron La Fidelita 296, una locomotora de vapor que es un símbolo de toda una época para el pueblo acambarense, y que se encuentra en exhibición en el patio del museo del Ferrocarril de Acámbaro.

Acámbaro se encuentra a unos 1,884 m s. n. m., en el centro-sur de México. El clima es semitemplado, teniendo temporada seca en primavera y de lluvias en verano. Sufre de algunas fuertes heladas en invierno. Se encuentra en la región guanajuatense denominada Valles Albajeños, y hace honor a su nombre debido a que se ubica bordeado por la sierra de los Agustinos, el cerro Prieto (o de las Cuevas de Moreno), localizadas sobre el cerro del Picachu en la comunidad de Paracuaro, Gto. el Cerro del Toro y el Cerro de las Siete Cruces. Sus agricultores, a pesar de contar con una benévola temporada lluviosa, recurren al río Lerma para regar los campos, debido a que sobre el curso de dicho río se construyó la Presa Solís, la cual controla las avenidas de los ríos que descienden del Eje Volcánico Transversal, tales como el río Tigre que pasa antes por Coroneo y Jerécuaro.

A causa de la actividad humana se ha producido un notable cambio en el entorno visual del municipio, lo cual es visible en la nombrada Presa Solís, en la cual se denotan grandes concentraciones de lirios acuáticos, contaminación dentro y fuera del agua, deforestación, etc.

Acámbaro colinda al norte con los Municipios de Tarimoro y Jerécuaro, al sur con el Estado de Michoacán, al este con Tarandacuao y al oeste con Salvatierra; y tiene una extensión territorial de 939 km², que representan el 3.1% de la superficie total del Estado. El Municipio de Acámbaro tiene como coordenadas geográficas 100º30’06” y 101º00’00” de Longitud Oeste y 19º55’42” y 20º12’16” de Latitud Norte.

Acámbaro fue uno de los primeros asentamientos que los conquistadores establecieron en el centro del país. A la par de la llegada de familias hispanas y el reparto de los territorios entre ellas, se construyeron varias edificaciones importantes para dar servicios tanto a los recién llegados como a los pobladores locales.

Dentro de las primeras construcciones, se destacan las religiosas. Los monjes Franciscanos construyeron edificios espléndidos que aún puede ser observados, tales como el Templo del Hospital. Esta iglesia fue concebida para ofrecer un espacio de consuelo espiritual a los pobladores nativos (templo de indios), siguiendo la estrategia de dominación y evangelización durante el virreinato.

Si bien la construcción fue ordenada y dirigida por los conquistadores, la mano de obra provino de los distintos grupos de habitantes locales, otomies, tarascos, mazahuas y chichimecas. Una muestra de ello son varios elementos esculpidos en piedra en la fachada de dicho templo.

Otra de las obras destacadas en Acámbaro es la infraestructura para abastecimiento de agua realizada en el siglo XVI. El acueducto de Acámbaro, obra en estilo Mudéjar, es el único acueducto construido en la época colonial completamente intacto en México, su construcción fue iniciada en 1527. La construcción fue dirigida por el franciscano Antonio de Bermul, teniendo el objetivo de traer agua desde un manantial existente en una población indígena conocida como Tócuaro. El acueducto termina en la fuente de la "Pila de la Cruz", lugar donde históricamente la población con cántaros y los aguadores llenaban sus ánforas para llevar a las casas. En la plaza principal se encuentra la llamada Fuente Taurina, también conocida como "Pila del Águila", una fuente con relieves que hacen referencia a corridas de toros, la cual conmemora la introducción de la tauromaquia en la Nueva España. En la ciudad existen otras fuentes, algunas de las cuales fueron construidas posteriormente, como la "Fuente Morisca" localizada actualmente en el Mercado Hidalgo y que data del siglo XVIII.

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