‘Abd Allāh ibn Abī Quhāfa ‘Uthmān ibn Ka‘b al-Qurayshī, conocido comúnmente por el kunya de Abū Bakr (en árabe: أبو بكر, romanizado: ʾAbū Bakr) (La Meca, c. 573 – Medina, 23 de agosto de 634) fue el sucesor de Mahoma y por tanto primer califa del islam, iniciador de la serie llamada de los califas ortodoxos. Fue un cercano compañero de Mahoma, además de ser su suegro. Los musulmanes sunitas se refieren a él con el título honorífico de Abū Bakr al-Siddīq (en árabe: أبو بكر الصديق).
El nombre Abū Bakr es en realidad un apelativo que suele traducirse como «Aquel con el que Al-lah está complacido». Este apelativo se ha convertido en un nombre propio frecuente en todo el mundo islámico (con variaciones como Bubker, Babacar, Boubacar, Ebubekir, etc.). As-Siddīq es también un apelativo que significa ‘El Sincero’; sus descendientes son llamados siddīqī. Su nombre de pila original era ‘Abd al-Ka‘ba, esto es ‘Siervo de la Kaaba’, que cambió por ‘Abd Al-lāh (‘Siervo de Dios’) tras su conversión al islam.
Mercader en La Meca y miembro del clan Banu Taym de la tribu de los coraichitas, fue el primer hombre, fuera de la familia, en convertirse a la nueva religión predicada por Mahoma, e hizo daʿwa entre los no creyentes, por lo que se le considera el primer misionero musulmán. Varios compañeros de Mahoma se convirtieron al islam a través de Abu Bakr. Acompañó a Mahoma al exilio (hégira) en Medina y se convirtió en uno de sus guardaespaldas. Abu Bakr participó en todas las campañas militares de Mahoma y sirvió como el primer amir al-hach (en árabe: أمير الحج, romanizado: amīr al-ḥach, lit. 'comandante de la peregrinación'), liderando el hach en el 631. En ausencia de Mahoma, Abu Bakr dirigía las oraciones.
Abū Bakr llegó a ser conocido como al-Siddiq, «el veraz» o «el que confía», una referencia al hecho de que él fue el único en creer inmediatamente en la historia del Profeta sobre su viaje nocturno a Jerusalén. Reconocido incluso en La Meca como el miembro más visible de la comunidad después de Mahoma, se le acredita con la compra y liberación de muchos esclavos, incluyendo a Bilal, quien se hiciera famoso por proclamar la primera llamada a la oración. Se convirtió en suegro de Mahoma al casarse este con su hija Aisha.
Tras la muerte de Mahoma en 632, Abu Bakr le sucedió en el liderazgo de la comunidad musulmana como primer califa, siendo elegido en Saqifa. Su elección fue impugnada por varios líderes tribales rebeldes. Durante su gobierno, sofocó una serie de levantamientos, conocidos colectivamente como las guerras Ridda, como resultado de las cuales logró consolidar y expandir el gobierno del estado musulmán en toda la península Arábiga. También comandó las incursiones iniciales en los vecinos imperios sasánida y bizantino, que en los años posteriores a su muerte, finalmente resultarían en las conquistas musulmanas de Persia y del Levante. Aparte de la política, a Abu Bakr también se le atribuye la compilación del corán, del que tenía un códice califal personal. Antes de morir en agosto de 634, Abu Bakr nombró a Umar (r. 634-644) como su sucesor. Junto con Mahoma, Abu Bakr está enterrado en la Cúpula Verde de la mezquita Al-Masjid an-Nabawi en Medina, el segundo lugar más sagrado del islam. Murió de una enfermedad tras gobernar por 2 años, 2 meses y 14 días, el único califa Rashidun que murió por causas naturales.
Si bien el reinado de Abu Bakr fue breve, incluyó invasiones exitosas de los dos imperios más poderosos de la época, el Imperio sasánida y el Imperio bizantino. Puso en marcha una trayectoria histórica que en pocas décadas conduciría a uno de los imperios más grandes de la historia. Su victoria sobre las fuerzas árabes rebeldes locales es una parte importante de la historia islámica. Los musulmanes sunitas veneran a Abu Bakr como el primero de los califas bien guiados y la persona más grande después de los profetas y mensajeros. La tradición chiita, en cambio, considera a Abu Bakr un usurpador del califato y un enemigo de los ahl al-bayt.
El nombre completo de Abu Bakr era Abdullah ibn Uthman ibn Amir ibn Amr ibn Ka'b ibn Sa'd ibn Taym ibn Murrah ibn Ka'b ibn Lu'ayy Ghalib ibn Fihr.
En árabe, el nombre Abd Allah significa «siervo de Alá». Uno de sus primeros títulos, anterior a su conversión al islam fue el de Ateeq, que significa «el salvo»" Mahoma luego volvió a usar este título cuando dijo que Abu Bakr era el «Ateeq». Mahoma lle llamó Al-Siddiq (el veraz) cuando Abu Bakr creyera en él en el evento del mirach cuando otros no le creyeron, y Alí confirmó ese título muchas veces. En el Corán se le llama el «segundo de la cueva» en referencia al evento ocurrido en la hégira en el que se ocultó junto a Mahoma en la cueva de Yabal Thawr (Monte Tauro) de los perseguidores de La Meca que habían sido enviados tras ellos.
Abu Bakr nació en La Meca en algún punto en el año 573 (d. C.), en una familia rica de la tribu Banu Taym de la confederación tribal Quraysh. Su padre se llamaba Uthmán y llevaba la kunya (reverencial) de Abu Quhafa, y su madre fue Salma bint Sakhar quien llevaba la kunya de Umm ul-Khair.
Abu Bakr pasó su infancia como otros niños árabes de su época, entre los beduinos que se llamaban a sí mismos Ahl-i-Ba'eer, la gente del camello, y desarrolló un particular afecto hacia los camellos. En sus primeros años jugaba con las crías de camello y chivatos, y su amor por los camellos le ganó el apodo (kunya) de "Abu Bakr", el padre de la cría de camello.
Como otros niños de las ricas familias de mercantes de La Meca, Abu Bakr era letrado y había desarrollado amor por la poesía. Solía asistir a la feria anual en el célebre zoco de Ukaz (cerca de la actual ciudad de Taif), y participar en simposios poéticos. Tenía muy buena memoria y buen conocimiento de la genealogía de las tribus árabes, sus historias y su política.
Se conserva una historia en la cual una vez, de niño, su padre le llevó a la Kaaba y le pidió que rezara frente a los ídolos. Su padre se fue a atender algún otro negocio y le dejó solo. Dirigiéndose a un ídolo, Abu Bakr le habría dicho «Oh, Dios mío, necesito bellas ropas; otórgamelas». El ídolo permaneció indiferente. Luego se dirigió a otro ídolo, diciendo, «Oh, Dios, dame alguna comida deliciosa. Mira cómo estoy de hambriento». El ídolo permaneció frío. Esto colmó la paciencia del joven Abu Bakr quien levantó una piedra y, dirigiéndose a un ídolo, dijo, «Heme aquí apuntando una piedra. Si eres un dios, protégete». Abu Bakr le lanzó la piedra al ídolo y abandonó la Kaaba. Sea como fuere, se dice que antes de convertirse al islam, Abu Bakr practicaba como un hanif y nunca adoró a ningún ídolo.
A su regreso de un viaje de negocios desde Yemen, amigos le informaron que en su ausencia Mahoma se había declarado a sí mismo Mensajero de Dios y proclamaba una nueva religión. El historiador Al-Tabari, en su Ta’rij al-Tabari, cita a Muhammad ibn Sa'd ibn Abi Waqqas, quien dijo:Pregunté a mi padre si Abu Bakr fue el primero de los musulmanes. Me dijo, ‘No. Más de cincuenta personas aceptaron el islam antes que Abu Bakr. Pero él era superior a nosotros como musulmán. Y Úmar ibn al-Jattab había aceptado el islam después de cuarenta y cinco hombres y veintiún mujeres. En cuanto al más adelantado en asuntos de islam y de fe, fue Alí ibn Abi Tálib.’Otros suníes y todos los chiíes sostienen que la segunda persona en aceptar públicamente a Mahoma como Mensajero de Dios fue Alí ibn Abi Tálib, la primera siendo la esposa de Mahoma, Jadiya. Ibn Kathir, en su Al Bidaya Wal Nihayah, pone esto en duda. Para él la primera mujer en aceptar el islam fue Jadiya, Zayd ibn Harithah fue el primer esclavo libre en aceptar el islam, y Alí ibn Abi Tálib fue el primer niño en aceptar el islam, pues no había siquiera alcanzado la pubertad en ese momento, mientras que Abu Bakr fue el primer hombre libre en aceptar el islam.
Su esposa Qutaylah bint Abd-al-Uzzá no aceptó el islam y por esto se divorció de ella. Su otra esposa, Umm Ruman, en cambio, se hizo musulmana. Todos sus hijos aceptaron el islam con la excepción de Abdul-Rahman, de quien Abu Bakr se disoció. Su conversión también atrajo a muchas personas al islam. Persuadió a sus amigos íntimos a convertirse, y le presentó el islam a otros amigos de tal manera que muchos de ellos también aceptaron la fe. Aquellos que se convirtieron al islam gracias a la insistencia de Abu Bakr fueron: