Abraham Olano Manzano (Anoeta, Guipúzcoa; 22 de enero de 1970) es un exciclista español, que compitió profesionalmente entre 1992 y 2002. Fue campeón del mundo tanto en ruta (1995) como en contrarreloj (1998), y el primer ciclista masculino de la historia en lograrlo (anteriormente lo había conseguido la ciclista Jeannie Longo en 1995). Fue director técnico de la Vuelta a España hasta julio de 2013.
Destacó en las Grandes Vueltas: ganó una Vuelta a España (1998) y fue segundo en otra (1995), subió dos veces al podio del Giro de Italia (1996 y 2001) y se clasificó tres veces entre los diez primeros del Tour de Francia (con un cuarto lugar como mejor puesto, en 1997). En total obtuvo seis victorias de etapa en la Vuelta y una en el Tour, todas ellas en la modalidad contrarreloj.
Olano fue también doble Campeón de España tanto en ruta como en contrarreloj (1994), medalla de plata olímpica en contrarreloj (Atlanta 1996) y ganador de varias vueltas por etapas de una semana, destacando entre ellas el Tour de Romandía (1996) y la Tirreno Adriático (2000).
Tercero de seis hermanos, su padre había sido ciclista aficionado y montaba bicicletas con piezas viejas de distinta procedencia. Fue gracias a ello que pese a las estrecheces económicas, el pequeño Abraham pudo tener su primera bicicleta a los nueve años al cederle la suya su hermano Jon, a quien ya le resultaba pequeña: una Emporium de color azul claro.
En 1981, cuando tenía 11 años, se disputó en Tolosa, cerca de su localidad natal, el Campeonato Mundial de ciclocrós: quedó impresionado por la cara de sufrimiento de un ciclista suizo durante la prueba. Esta experiencia lo animó a apuntarse en la Escuela de Ciclismo Oria (en euskera y oficialmente: Oriako Txirrindularitza Eskola) de Tolosa, sin consultárselo a los padres. Olano acudía en su bici a las clases de la ikastola Laskorain de Tolosa (a tres kilómetros de su domicilio), persiguiendo (y en ocasiones superando) al autobús.
La relación de Olano con la escuela no fue buena, debido a una dislexia tardíamente diagnosticada y mal tratada. Esta circunstancia le produjo un alejamiento de la lectura, a la que se aficionaría más adelante, en su edad adulta.
En las filas de la Escuela de Ciclismo Oria, dirigida por el mecánico y restaurador de bicicletas Tomás Ayerza, Olano destacó desde sus inicios en escuelas (alevín e infantil, de dos años cada categoría). Así, ya en su primer año, 1981, fue campeón de Guipúzcoa alevín, y en 1982 repitió como campeón alevín guipuzcoano, entre otros triunfos durante sus cuatro años en el club.
En 1982, cuando tenía apenas 12 años, ocurrió un trágico suceso que marcaría la vida de Olano: su mejor amigo y compañero del ciclismo Mikel Oiarzabal desapareció el 14 de diciembre cuando volvía en coche a casa en el coche de un vecino, junto a su hermano Daniel y su primo Andoni, a consecuencia de la crecida del río Oria por las intensas lluvias. La búsqueda se prolongó durante varios días, en los cuales Olano recorrió en solitario la orilla del río; finalmente se halló el coche el 28 de diciembre y los cuerpos de Andoni (el 30) y Mikel (el 31). La tristeza por la pérdida de Oiarzabal hizo que Olano pasase las horas en solitario en una cabaña construida por él mismo en el monte. Los hermanos Ezquerra, que tenían un taller de reparaciones para bicis y motos, ayudaron a Olano a reincorporarse poco a poco al ciclismo, donde a partir de entonces dedicó sus triunfos a su amigo desaparecido.
En 1985 y 1986, en categoría cadete, corrió en el equipo Txalaparta. En 1985 se proclamó campeón de Guipúzcoa de ciclocrós; en su segundo año, 1986, fue subcampeón de España en dos modalidades: Kilómetro y Velocidad.
En 1987, en su primera temporada en categoría juvenil (júnior), corrió en el equipo Gure Txokoa. Ese año fue campeón de Euskadi en tres modalidades: Kilómetro, Velocidad y Persecución Olímpica; además, fue tercero en el Campeonato de España de Persecución Olímpica.
En 1988, en su segunda temporada júnior, en las filas del Incotel, fue campeón de España en tres disciplinas: Kilómetro, Velocidad y Persecución Olímpica (esta última junto a Etxegoien, Pérez y Juárez).
Durante su paso por las categorías inferiores Olano, además de por su palmarés, destacó por su fuerza y tesón en los entrenamientos.
Pasó al ciclismo aficionado en 1989 con el equipo Frinat-Cegasa, y ese mismo año fue subcampeón de España en dos modalidades: Kilómetro y Persecución Olímpica en categoría júnior. En el viaje a dichos campeonatos conoció a la que sería su esposa y consejera, Karmele Zubillaga.
En 1990 corrió en el equipo Seat ADO'92, integrado en el plan ADO y teniendo a la vista las pruebas de ciclismo en pista de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, en las que no llegaría a participar.
En 1991, dejó el Kaiku y fichó por el equipo AVSA, para poder tener así mayor libertad. En su nuevo equipo coincidió con Roberto Laiseka. Fue un año exitoso para Olano, ya que ganó el Tour de Hainaut (donde, además de en la general, se impuso en el prólogo y la contrarreloj de la 8.ª etapa), el G. P. Cantabria, la Hendaya-Hernani, el G. P. Asteasu y la 5.ª etapa de la Vuelta a Zamora, además de ser tercero en el Campeonato de Euskadi de Contrarreloj por Equipos.
Durante su paso por el ciclismo amateur, y gracias a su horas de entrenamiento en el velódromo, Olano se había convertido en un competitivo contrarrelojista antes de pasar a profesionales.
1992: dificultades y primera victoria
Pasó a profesional en el año 1992, firmando con el equipo CHCS después de que los rumores sobre su peso y las dificultades que tenía para hacer frente a las etapas de montaña hicieran echarse atrás a varios directores de equipos profesionales que se habían interesado por él tras sus triunfos en el ciclismo amateur. Sin embargo, el equipo CHCS no llegó a fructificar (en lo que fue calificado como equipo fantasma), no recibiendo Olano sueldo alguno durante sus dos meses de estancia en la formación, teniendo que pagar él mismo sus gastos. Tras este episodio, su novia Karmele (con quien se casaría dos años después) le insistió para que bajara su peso, perdiendo 15,5 kilogramos en cinco años. La labor de apoyo de Karmele, subiéndole la moral y haciéndole creer en sí mismo, fue muy importante para Olano en un momento de incertidumbre para el corredor vasco.