Abengibre (anteriormente hasta 1887 Abenjibre) es un municipio español situado al sureste de la península ibérica, en la provincia de Albacete, dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. En 2025 contaba con 753 habitantes, según datos del INE. Se encuentra a 45 km de la capital provincial.
Uno de los más importantes descubrimientos en este municipio fue La vajilla ibérica de Abengibre, conocida como "Los Platos de Abengibre" o "El Tesoro de Abengibre", es la pieza arqueológica más importante de las halladas hasta el momento en su término municipal y una de las más destacables de la provincia de Albacete.
Fue encontrada en febrero de 1934, por pura casualidad, por un agricultor mientras estaba cavando en el paraje denominado "El Vallejo de las Viñas", que se encuentra en la loma situada frente al actual emplazamiento del pueblo.
El topónimo deriva del árabe ابن جبر (ibn Ǧabr, «hijo de Yabr»).
Abengibre se sitúa en el noreste de la provincia de Albacete, entre los valles de los ríos Júcar y Cabriel. Limita con los siguientes municipios: Jorquera, La Recueja, Alcalá del Júcar y Fuentealbilla. El término municipal es atravesado de norte a sur por el arroyo de Abengibre, pasando junto a la villa, y llegando al paraje de Los Rulos donde se adentra en el municipio de Jorquera. El arroyo de Abengibre es un río estival largo que atraviesa las provincias de Cuenca y de Albacete, siendo afluente del Júcar, donde desemboca.
Los orígenes de este municipio son confusos, pero lo que sí podemos afirmar es su procedencia musulmana, debido a importantes vestigios de esta cultura. Sin embargo, hay otra teoría en la cual se defiende un origen íbero.
Abengibre perteneció al Estado de Jorquera, villa de la que se segregó en el siglo XIX constituyéndose como municipio independiente.
En el paraje del Vallejo de las Viñas, en 1934, de forma fortuita, se encontró un conjunto de platos íberos de plata (Tesoro de Abengibre). Los encontró un agricultor plantando una viña. Se conservan en el Museo Arqueológico Nacional. Con más de 2500 años de antigüedad, sus inscripciones han aportado importante información en la transcripción del alfabeto íbero.
En una casa particular se halló una estela de época romana.
El núcleo urbano se componía de dos núcleos diferenciados: Abengibre, el núcleo original alrededor de la iglesia de San Miguel y un núcleo secundario, Casas de Torres, que fue independiente hasta el siglo XIX, quedando integrado después en Abengibre.
Cuenta con una población de 753 habitantes (INE 2025).
La base económica de Abengibre se fundamenta en la agricultura, especialmente en el cultivo de la vid, y en la ganadería. Desde antiguo, estas actividades se complementaron con el comercio, siendo el oficio de arriero un oficio común entre los vecinos de la localidad en los diferentes censos realizados en épocas antiguas.
Cabe destacar desde finales de los años 70 hasta final de siglo XX el carácter emprendedor del pueblo de Abengibre, centrando como motor económico del municipio la venta ambulante, sobre todo en la venta del melones y sandías, que se compraban directamente a los agricultores que las cultivaban en zonas de Andalucía, Levante y La Mancha, y que se transportaban y se vendían en Cataluña, Levante, provincia de Albacete, etc.
A principios del siglo XXI empezó a cobrar importancia el sector secundario, con la implantación de industrias enfocadas a la transformación de la madera, legumbres y derivados cárnicos.
Pertenece al partido judicial de Casas-Ibáñez.
La iglesia parroquial es barroca. En su interior alberga un lienzo del siglo XVII que representa a San Miguel Arcángel con influencias de la Escuela Sevillana.
Es una construcción de nave única, cubierta con bóveda de lunetos, sobre arcos fajones. A los pies se sitúa un gran coro, que ocupa toda la nave sobre un gran arco carpanel. La cabecera tiene forma poligonal, es la parte más antigua de la construcción y probablemente pertenece a una construcción anterior. La nueva construcción es de 1723. En el año 1776, Isidro Carpena Lorenzo, talla y ensambla el retablo del altar mayor.
En el año 1800 se amplían las capillas laterales, separadas de la nave central por arcos formeros. En el lado del Evangelio se sitúa una coqueta capilla con una semibóveda gallonada sobre pechinas, ésta en su origen fue la capilla de San José, hoy en día es la capilla de Nuestra Señora de los Dolores, donde podemos observar una interesante talla de la titular de la Escuela Murciana de mediados del siglo XX. Contigua a ésta, está la capilla de Nuestra Señora del Rosario; ésta fue la única talla que no se quemó durante la Guerra Civil, ya que en el momento del saqueo de la iglesia, una mujer, envolviéndola en una manta, la sacó de la iglesia por la sacristía y la escondieron en una cueva, la cual tapiaron para que no fuese descubierta. Al lado de esta capilla se encuentra la capilla del Bautismo con una interesante pila bautismal. A continuación y a los pies del templo, junto al coro, se sitúa la torre campanario.