Ñuñoa (del mapudungun: ñuñowe ‘lugar de ñuños’) es una comuna ubicada en el sector nororiente de la ciudad de Santiago.
Sus límites son: al norte con Providencia, al sur con Macul, al oriente con La Reina y Peñalolén, y al poniente con Santiago y San Joaquín. Tiene una superficie de 16,9 km² y según el censo del año 2002 sumaba 163 511 habitantes, mientras que según el censo del año 2017 son 208 237 habitantes, aumentando en un 27,3 % en quince años.
Judicialmente la comuna está en materia penal dentro del territorio del Octavo Juzgado de Garantía de Santiago y del Tercer Tribunal Oral en lo Penal de Santiago.
Ñuñoa ejerce influencia a escala nacional en los medios de comunicación, la política, la educación, la arquitectura, el deporte, el entretenimiento, las artes y la gastronomía. Por todo ello, se considera una de las comunas más globalizadas de Chile, con una gran diversidad cultural. Ñuñoa es reconocida por ser una de las comunas con mayor calidad de vida de Santiago, también es catalogada como una de las más seguras de Chile y su índice de desarrollo humano es uno de los más altos del país.
Ñuñoa alberga la mayor cantidad de profesionales con estudios universitarios de Chile (18,11 % del total de profesionales del país) y está compuesta por grupos socioeconómicos medios, medios-altos y altos.
Para los primeros asentamientos véase Asentamientos prehispánicos en Santiago de Chile, Período agroalfarero temprano y Promaucaes.
Para una reseña de las tierras coloniales de Ñuñoa véase Chacras coloniales de Ñuñoa.
Al pueblo de indios de Ñuñohue se le llamó así por encontrarse en el centro de la comarca del mismo nombre, en la actual Plaza Ñuñoa. El cacique de este pueblo era Longomavico o Aponchonique, y de él dependían los caciques subalternos Malti y Tocalevi, que eran sus hermanos. Pedro de Valdivia repartió entre sus principales compañeros los rancheríos indígenas en el territorio que genéricamente lo denominaban Ñuñoa.
Se establecieron entonces encomiendas en los rancheríos de Apokintu, Butacura, Macul, Ñuñoa y Tobalahue. Las de Macul y Ñuñoa fueron concedidas a Juan Jofré, y posteriormente pasaron a su hijo Luis. Ya en el siglo XVII, el pueblo de Ñuñoa no existía como pueblo indígena y la encomienda se encontraba extinta. La hermosura de las tierras ñuñoínas, su fertilidad y el regadío que en muchos de sus sectores habían introducido los indígenas, atrajeron desde los primeros momentos la atención de los conquistadores. Por 1546 se empezó a distribuir lotes de terreno relativamente pequeños por medio de concesiones también llamadas chacras (del quechua: chakra ‘parcela’).
Los caminos empezaron a formarse naturalmente desde el momento mismo en que comenzaba el reparto de la tierra. El de mayor importancia y categoría durante el siglo XVIII era el Camino de Ñuñohue que partía al oriente de la calle La Ollería (hoy en día, la avenida Portugal), para emplazar su tramo inicial en lo que ahora es la avenida 10 de Julio Huamachuco y luego continuar por la actual avenida Irarrázaval. A finales del siglo XIX el ya por ese entonces denominado Camino de Ñuñoa, que había trasladado su punto de inicio al este de la Cintura Oriente (lo que actualmente se conoce como la avenida Vicuña Mackenna), pasa a llamarse avenida y más tarde recibe el nombre de avenida Irarrázaval en homenaje a Manuel José Yrarrázaval Larraín, autor de la ley sobre Comuna Autónoma y firmante del decreto que creó la comuna de Ñuñoa.
El Decreto del 22 de diciembre de 1891, en su artículo 1° creó la Municipalidad de Ñuñoa con las subdelegaciones rurales 1a Las Condes, 2a San Carlos, 3a Apoquindo, 4a Ñuñoa, 5a La Providencia, 6a Santa Rosa, 7a Subercaseaux y 26a Mineral de Las Condes del Departamento de Santiago, es decir, con un territorio mucho mayor que el actual. El día 6 de mayo de 1894, por Decreto Presidencial, se crea la comuna de Ñuñoa, que en esos años contaba con 1 197 habitantes, y tenía cuatro escuelas, correos, Registro Civil y carnicerías. Su primer alcalde fue, recién en 1894, Alejandro Chadwick. Tres años después, el 25 de febrero de 1897, dentro del territorio de Ñuñoa se constituyó la municipalidad de Providencia con las subdelegaciones 5a, La Providencia; 1a, Las Condes; 2a, San Carlos y 26a, Mineral de Las Condes, en un proceso de urbanización cuyos rasgos, a juicio de León Echaiz, “provienen ahora de la ciudad de Santiago que avanza hacia sus campos”.
El 10 de agosto de 1896, se crea la Municipalidad de San Miguel segregándose las subdelegaciones 6a, Santa Rosa y 7a, Subercaseaux. De esta manera, la Municipalidad de Ñuñoa quedó constituida por las subdelegaciones rurales 4a, Ñuñoa y 3a Tobalaba (3a, Apoquindo), ocupando aproximadamente el área que comprenden las actuales comunas de Ñuñoa, La Reina, Macul y Peñalolén.
Francisco Solano Asta-Buruaga y Cienfuegos escribió en 1899 en su Diccionario Geográfico de la República de Chile donde lo describe como un 'caserío':
El geógrafo chileno, Luis Risopatrón describe a Ñuñoa como un 'lugarejo' en su libro Diccionario Jeográfico de Chile en el año 1924:
El DFL N°8583 del 30 de diciembre de 1927, suprime la Municipalidad de La Florida (subdelegación 15a, Lo Cañas) del Departamento de La Victoria y la anexa a Ñuñoa. Así la nueva comuna-subdelegación de Ñuñoa comprende las antiguas subdelegaciones: 3.a, Tobalaba, y 4.a, Ñuñoa, la parte de la antigua subdelegación 5.a, Providencia, situada al sur de las calles Caupolicán y Pizarro y de la línea recta imaginaria que las une, del departamento de Santiago y la subdelegación 15, Lo Cañas, del antiguo departamento de La Victoria.
En 1934 se restablece la comuna-subdelegación de La Florida separándola de Ñuñoa.
En febrero de 1963 por Ley 15 169, se crea la comuna-subdelegación de La Reina con la parte alta del comuna y, finalmente, el 18 de marzo de 1981 se modifican los límites comunales creándose las comunas de Macul y Peñalolén, quedando definitivamente establecida la actual comuna de Ñuñoa.
Durante la dictadura militar, el Estadio Nacional, ubicado en la comuna y principal centro deportivo del país, se convirtió en un importante centro de detención del régimen de Augusto Pinochet Ugarte. Este carácter histórico del Estadio Nacional usado como centro de detención está retratado en obras de cine como Missing, de Costa Gavras, y lo convierte en un connotado sitio de memoria.