Ángel Cabré y Magriñá (Barcelona, España, 31 de julio de 1863 – Caracas, Venezuela, 1 de octubre de 1940) fue un escultor y profesor español radicado en Venezuela. Desarrolló su actividad artística y docente entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, y es reconocido como uno de los representantes de la escultura académica en el país durante ese período. Fue, además, padre del célebre pintor Manuel Cabré, figura central del paisajismo venezolano.
Bautizado con el nombre de Ángel Elías Jaime Cabré y Magriñá, nació el 31 de julio de 1863 en el barrio de El Raval, en Barcelona. Siendo hijo de José Cabré Parés, natural de Cambrils, y de Antonia Magriñá Puig.
Contrajo matrimonio en 1885 con Concepción Alsina y Clos, hermana del escritor y poeta Simón Alsina y Clos, con quien tuvo a cuatro hijos: Concepción, Manuel, José y Antonio.
Realizó sus estudios en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Barcelona, donde se formó dentro de los cánones académicos de la escultura. Expuso sus obras en distintas galerías de Barcelona.
En mayo de 1896, junto a su familia, se trasladaría a Venezuela, tras haber sido invitado por el presidente Joaquín Crespo para participar en un programa de obras públicas y ornamentación urbana en la ciudad de Caracas.
Los proyectos iniciales de ornamentación impulsados por el gobierno de Joaquín Crespo se vieron interrumpidos a raíz del asesinato de este en 1898. No obstante, desde su llegada a Venezuela logró incorporarse al ámbito institucional artístico, desempeñándose como profesor de escultura en la Academia de Bellas Artes de Caracas, en la que llegó a regentar la cátedra de escultura durante varios años y formó parte del cuerpo docente junto a artistas como Cirilo Almeida, Antonio Herrera Toro y Emilio Mauri.
El cierre temporal de la Academia por dificultades presupuestarias obligó a Cabré a continuar su labor formativa de manera independiente. En su propia residencia estableció un taller-estudio donde impartió clases de escultura, dibujo y pintura de forma gratuita para sus alumnos. Entre ellos se cuentan figuras destacadas del arte venezolano, como los pintores Tito Salas, Francisco Valdez y Andrés Pérez Mujica, así como los escultores Lorenzo González, Francisco Narváez y Alejandro Colina. Es recordado particularmente como maestro directo de estos dos últimos, quienes más tarde serían referentes fundamentales de la escultura venezolana moderna.Además promovió la incorporación de mujeres a la enseñanza artística. Entre sus alumnas se encuentran las escultoras Elena Margarita Piñero y María Luisa Zuloaga, así como las pintoras Mercedes Páez Pumar, Elisa Elvira Zuloaga y Lola Herrera, quienes tuvieron presencia en los primeros salones del Círculo de Bellas Artes.
Además de su labor docente, participó activamente en la vida cultural caraqueña, apoyando las reformas impulsadas por jóvenes artistas y participando en la fundación del Círculo de Bellas Artes en 1912 y en 1915 en su Junta Representativa junto a Miguel Carabaño, Leoncio Martínez, Cruz Álvarez García y Antonio Edmundo Monsanto.
Desde el punto de vista estilístico, su obra se inscribe dentro del academicismo tardío, con fuerte influencia neoclásica y orientación hacia la escultura ornamental aplicada a la arquitectura.
La producción escultórica de Ángel Cabré estuvo orientada principalmente a la ornamentación arquitectónica y al embellecimiento urbano de Caracas, aunque una parte significativa de su obra fue realizada por encargo de particulares, especialmente en el ámbito funerario.
Entre sus obras más reconocidas, en 1904 realizó el busto central de la fachada de la antigua Academia de Bellas Artes, hoy Escuela de Música José Ángel Lamas. En 1905 ejecutó los mascarones de La Comedia y La Tragedia, que adornan la fachada del Teatro Nacional de Caracas, ambos edificios fueron proyectados por el arquitecto Alejandro Chataing.
Durante el período gomecista, talló un altorrelieve dedicado a José María España en 1910, ubicado en la esquina del Ministerio de Relaciones Exteriores, y otro alusivo a la Declaración de la Independencia en 1911, en el Concejo Municipal del Distrito Federal. Realizó asimismo el escudo de la familia Bolívar en 1916, colocado sobre la puerta de la Casa Natal del Libertador, así como el escudo de Venezuela de la fachada de la Casa Amarilla de Caracas en 1918.
Desarrolló además una sostenida actividad en el Cementerio General del Sur, donde ejecutó diversas obras funerarias por encargo privado. En 1933 realizó los leones del Puente de los Leones, en la Parroquia El Paraíso. También talló obras destinadas a iglesias de Caracas.
Su legado se manifiesta tanto en estas obras integradas al patrimonio urbano como en su influencia pedagógica, al haber formado a escultores que ocuparon un lugar central en el desarrollo del arte venezolano del siglo xx.
Ángel Cabré y Magriñá mantuvo su actividad artística y docente hasta poco antes de su muerte. Falleció en Caracas el 1 de octubre de 1940, a los 77 años de edad.