Ángel Augusto de Monasterio e Ibáñez (Santo Domingo de la Calzada de Castilla la Vieja, España, 28 de febrero de 1777 - costa rioplatense de Santa Rosa de Canelones de la Provincia Cisplatina, Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, 18 de septiembre de 1817) era un hidalgo, escultor, ingeniero, militar y político argentino de origen español que participó en la organización militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actuando como brigadier del Estado Mayor del gobierno revolucionario de Buenos Aires en 1811, y fue el responsable de la construcción de baterías, de los primeros cañones y morteros fabricados en la cuenca rioplatense.
Origen familiar y primeros años
Ángel Augusto de Monasterio había nacido el 28 de febrero de 1777 en Santo Domingo de la Calzada de La Rioja española, integrante entonces de Castilla la Vieja que formaba parte de la Corona de España.
Su padre era el hidalgo Pedro Vicente de Monasterio y Monasterio (n. Güemes de la merindad cántabra de Trasmiera, 20 de abril de 1744) —un hijo de Pedro de Monasterio Bárcena y de Palacio (ib., 15 de noviembre de 1700 - ib., antes de 1748), casado en Güemes desde el 29 de enero de 1730 con su prima segunda Teresa de Monasterio Cueto y Pellón de la Puente (n. ib., ca. 1710)— escultor continuando la profesión tradicional en la familia. Su madre era Casilda Ibáñez (n. Santo Domingo de la Calzada, ca. 1757).
Bajo la dirección de su padre inició sus estudios de escultura que amplió en Madrid, en la Real Academia de San Fernando, distinguiéndose pronto en los concursos generales de 1796, en los que obtuvo el premio de segunda clase y, en 1802, el primer premio de primera clase.
Fue designado académico de mérito en 1803, cuando comenzaría sus estudios en Ingeniería, recibiéndose al tiempo que asumiría la cátedra de dibujo en la Academia de Guardiamarinas de Cádiz, en 1808.
De su trabajo como escultor se ha conservado un relieve en barro cocido con el tema de la Prisión de Sansón (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) y un busto en mármol de Gaspar Melchor de Jovellanos (Sevilla, 1809) conservado en la Real Academia de la Historia, encargo de lord Holland, del que existen en la de San Fernando vaciados en barro y escayola. Suyo era el Cristo de la Fe o de los Alabarderos en la iglesia de San Sebastián de Madrid, encargado por su congregación en 1806 para sustituir al primitivo y muy delicado del siglo XVII, imagen que resultó destruida al caer al suelo durante la procesión de Viernes Santo de 1835. También por encargo de la Regencia realizó en 1809 el modelo para la medalla que debía honrar a los héroes de los sitios de Zaragoza y en la catedral de su ciudad natal se le atribuyen una Virgen del Rosario y otro Crucifijo.
Traslado al Río de la Plata y la Revolución de Mayo
La situación política de España tras la invasión napoleónica lo llevó a servir en la administración pública dirigida por la Junta de Sevilla que a principios de enero de 1810 lo destinaría a la administración de correos de la villa de Potosí.
Una vez en el Virreinato del Río de la Plata hacia abril del mismo año, contactó con su familia de Buenos Aires, en donde residía su primo, el rico comerciante naval y cabildante Martín José de Monasterio, y quien lo conectara con su futuro cuñado Manuel de Sarratea, con el cual se desempeñó como empleado de comercio antes de enlazarse con su hermana.
Al pasar por la Banda Oriental, simpatizaría con la Revolución de Mayo surgida en Buenos Aires pero encontrándose en Montevideo se vio impedido de seguir a aquella ciudad ante la ruptura de las relaciones y el posterior bloqueo, por lo que trató de pasar furtivamente con Samuel William Taber, un comerciante estadounidense que procuraba construir en Buenos Aires un submarino y que había sido enviado a Montevideo para efectuar tareas de espionaje.
A comienzos de marzo, ante las noticias de que se restablecería el bloqueo, Taber recibió instrucciones de la Junta de abandonar urgentemente el territorio realista de Montevideo, para lo cual adquirió un bote en el puerto. El 8 de marzo cuando abandonaba la bahía acompañado por dos capitanes —uno de ellos era José María Lorenzo— y dos tenientes —como ser Rafael Zaldarriaga— siendo estos, desertores de la guarnición española. También los acompañaba el ingeniero Ángel Monasterio, posiblemente para auxiliarlo en la tarea del submarino, pero fueron descubiertos, capturados por un bote español y apresados. Taber fue deportado a su país pero lograría escapar cuando el barco que lo llevaba anclara en Río de Janeiro, nueva capital del reino portugués en el exilio, siendo la única capital europea fuera del continente.
Inicios en el ejército patriota
Cuando el gobernador Francisco Javier de Elío se disponía a remitir al ingeniero Monasterio y a los militares citados a Cádiz (España), el tratado de pacificación de octubre de 1811 entre aquel y la Junta Grande, le permitió trasladarse a Buenos Aires a mediados de noviembre del citado año, recibiéndolo con las mayores consideraciones.
El 19 de noviembre de 1811 el Primer Triunvirato creó un Estado Mayor y Ángel Monasterio fue parte del mismo, como responsable del cuerpo de artillería:
El 27 de noviembre del mismo año, se incorporó al Ejército Argentino con el grado de capitán. El 19 de diciembre, fue promovido a teniente coronel, y nombrado inspector de las Escuelas Militares.
El 7 de febrero de 1812, llegó a la villa del Rosario para iniciar las tareas que se le encomendaron en concurso con Manuel Belgrano, tendientes a la fortificación de las barrancas del río Paraná a la altura de dicha localidad, así como la construcción de baterías en las islas adyacentes, con la cooperación de Cosme Maciel quien fuera un constructor de barcos fluviales. Para la obra de los bastiones se solicitó la colaboración de los vecinos, a fin de acelerar los trabajos que duraron dos semanas, al término de las cuales, el día 27 enarboló Belgrano por primera vez la enseña argentina. Monasterio fue así, uno de los primeros oficiales en jurarle obediencia. También hizo un cuidadoso estudio hidrográfico del río Paraná.
Con el auxilio del capitán Mateo Castro, un ingeniero militar, se construyó una batería en el Paso de Hernandarias y otra en Punta Gorda, en la margen occidental del río Paraná.