Ángel Arroyo Lanchas (El Barraco, provincia de Ávila, España; 2 de agosto de 1956) es un exciclista profesional, que compitió desde 1979 hasta 1989.
Como muchos de sus compañeros, corrió en el equipo Mobylette desde 1975 como aficionado, época en la que consiguió la Montaña en la Ronda de la Hispanidad, quedando en la general en un tercer puesto. Del equipo Mobylette pasó al Super-Ser en el que permaneció desde el 1976 hasta el 1977 consiguiendo los trofeos Vasco-Navarro el primer año y un cuarto puesto en el Piccolo Giro el segundo año. También en 1977 fue vencedor de la Vuelta a Irlanda, pasando a las filas del Moliner-Vereco en 1978, siendo este su último año como aficionado.
Debuta en 1979 en el equipo Moliner Vereco (embrión del equipo Zor) dirigido por Javier Mínguez consiguiendo su primera victoria profesional al adjudicarse la 1.ª etapa de la Vuelta a los Valles Mineros, donde también se adjudicó la 2.ª etapa y la General final. Al final de la temporada en la Volta a Cataluña luce el maillot de líder durante algunas jornadas.
Al año siguiente (1980) el equipo pasa ya a denominarse Zor-Vereco y Arroyo se adjudica entre otras la General de la Vuelta a Castilla y León (donde también gana una etapa), la Vuelta a los Puertos, el Memorial Manuel Galera y vence en una etapa de la Vuelta a Alemania. Destacadas son también ese año sus actuaciones, como gregario de Faustino Rupérez, en la Vuelta a España (sobre todo en la 18.ª etapa “Valladolid – Los Ángeles de San Rafael” donde junto con Juan Fernández y Miguel María Lasa lograron salvaguardar a Rupérez de los ataques de sus rivales, consiguiendo finalmente la victoria en la ronda española) y Giro de Italia.
En 1981 consigue su primera victoria en una grande al adjudicarse la 18.ª etapa “Segovia – Los Ángeles de San Rafael” de la Vuelta a España donde ocupa el 6.º puesto en la General Final. Además se adjudica la General final de la Vuelta a Asturias (donde también vence en una etapa y se adjudica el premio de la montaña)
En 1982 cambia de equipo y se convierte en el jefe de filas de un joven equipo Reynolds que contaba en sus filas con José Luis Laguía y los prometedores debutantes Pedro Delgado y Julián Gorospe. Al principio de la temporada consigue victorias de etapa en la Vuelta a Andalucía-Ruta del Sol (donde finalmente es 2.º con el mismo tiempo que el ganador Marc Sergeant) y en la Challange Costa de Azahar; pero en la disputa de la París-Niza sufre una caída fracturándose el escafoides poniendo en peligro su participación en la Vuelta a España ese año. Aun así, toma la salida en la ronda española.
La primera gran selección de la ronda se produce con la disputa de la 4.ª etapa “Santander – Reinosa” con el paso del puerto del Escudo a falta de pocos kilómetros para el final y donde a la meta llegan destacados Antonio Coll (vencedor de la etapa), Claude Criquelion (quién se convirtió en el nuevo líder) el propio Arroyo (2.º en la General), Alberto Fernández y Marino Lejarreta. En el ascenso al último puerto de la 10.ª etapa “Puigcerda – Sant Quirze del Valles” Arroyo en compañía del sueco Nilsson se escapa y ambos llegan destacados a la meta, adjudicándose Nilsson la etapa y convirtiéndose el abulense en el nuevo líder de la ronda nacional. La 15.ª etapa consta de 2 sectores, siendo el 2.º sector una contrarreloj de 35 km entre “Tomelloso y Campo de Criptana”. Arroyo se adjudica la contrarreloj y reafirma su condición de líder a falta de las etapas de montaña por la Sierra de Segovia y Madrid. En esas últimas etapas apenas hubo cambios en la General (solo Marino Lejarreta pasó de ser 4.º clasificado a ocupar el 2.º puesto en detrimento de su compañero de equipo Alberto Fernández y del belga Michel Pollentier) y Arroyo llegó vencedor al Paseo de la Castellana de Madrid el día 9 de mayo. Sin embargo, días después de finalizada la Vuelta fue descalificado por dar positivo en un control antidopaje en la 17.ª etapa (junto con Pedro Muñoz, Vicente Belda y Alberto Fernández) y penalizado con 10 minutos en la General, quedando para la posteridad en 13.ª posición.
A pesar del duro varapalo sufrido consigue varias victorias más a lo largo de la temporada como una etapa en la Vuelta a los Valles Mineros, la Subida a Arrate (siendo 3.º en el primer sector por detrás de Marino Lejarreta y Alberto Fernández – quienes junto con el resto de compañeros del Teka participantes en la prueba decidieron abandonar al enterarse de que debían pasar el control antidopaje -y venciendo en el segundo sector CRI), el Trofeo Sierra de Guadarrama y el Memorial Santi Andía.
Al año siguiente, Arroyo sufre a principio de temporada una importante lesión que le hace llegar corto de preparación a la disputa de la Vuelta a España, en la que apenas se dejó ver pese a que su compañero Gorospe fue líder con claras opciones de triunfo final. Tras la Vuelta disputa varias pruebas con el fin de conseguir un óptimo estado de forma para afrontar su participación en el Tour de Francia. El equipo Reynolds debutante en el Tour, así como la mayoría de sus integrantes (a excepción del veterano Anastasio Greciano y de Jaime Vilamajó), tenía como objetivo mejorar la mala imagen que el ciclismo español había ofrecido en la ronda gala en los últimos años. Para ello se confiaba en la revelación de la Vuelta, Gorospe, para adjudicarse alguna etapa y obtener un buen puesto en la General y en Laguia para optar al Premio de la montaña; así como con Arroyo para la General. La edición del Tour 1983 contaba con la ausencia del vencedor de los 2 últimos años y gran favorito Bernard Hinault que había sufrido una lesión de rodilla en la Vuelta a España (que incluso llegó a poner en peligro su continuidad en el ciclismo profesional). Los favoritos se repartían entre los veteranos Joop Zoetemelk y Van Impe y los jóvenes Peter Winnen, Sean Kelly, Jean Mary Grezet y Pascal Simon.
El Reynolds cumplió con decoro en la contrarreloj por equipos aunque se dejó un buen puñado de minutos por el camino.
En la 3.ª etapa “Valenciennes – Roubaix” – con muchos de los tramos de pavé de la clásica Paris-Roubaix en el recorrido- tan solo Arroyo es capaz de entrar en el grupo de los mejores. Laguia lo hace un poco más atrás, mientras que Delgado se deja cerca de 10 minutos y Gorospe más de 24.
La 6.ª etapa “Chateaubriand-Nantes” es una contrarreloj de 58,5 km en donde Julián Gorospe ocupa la 3.ª posición a 1´07´´ del ganador Bert Oosterbosch. Delgado es 25.º a 3´54´´ y Arroyo el 31.º a 4´14´´.
A la 10.ª etapa “Pau-Bagnères de Luchon”, la primera de alta montaña y única en los Pirineos, se llega con Sean Kelly como líder (merced a su buen hacer contra el crono y a las bonificaciones) pero al final de la misma la General sufre un vuelco espectacular. El escocés Robert Millar se alzaba con su primera victoria como profesional. Perico Delgado, en un descenso electrizante que le haría famoso, estaba a punto de cazar a Millar y llegaba a tan solo 6 segundos, mientras Pascal Simon hacía tercero de la etapa a 1’13” seguido por Patrocinio Jiménez a 1’30”, Edgar Corredor a 3’40”, Jean-René Bernaudeau a 4’06”, Laurent Fignon a 4’23” y Jacques Michaud, Marc Madiot y Robert Alban a 5’45”. Arroyo, que se había quedado al lado de Zoetemelk – en principio el principal favorito de cara a un hipotético triunfo final – hasta que cansado del ritmo del grupo comenzó a escalar posiciones a mitad del ascenso al Tourmalet, entró en 13.ª posición a 7´42´´ del ganador. En la general, el maillot amarillo pasaba a manos de Pascal Simon, con una ventaja de 4 minutos y 22 s sobre Laurent Fignon (2.º) – desgraciadamente al día siguiente una caída le produciría una rotura superficial del omoplato que le obligaría a abandonar en el transcurso de la 17.ª etapa-, seguidos por Bernaudeau (3.º), Kelly (4.º, que perdía 10 minutos en la etapa), Zoetemelk (5.º), Michaud (6.º), Madiot (7.º), Delgado (8.º), Alban (La Redoute, 9.º), Anderson (10.º), Agostinho (11.º) y Arroyo (12.º).
La 15.ª etapa una cronoescalada entre Clemont Ferrand y el Puy de Dôme, de 15,6 km, iba a constituir la resurrección del ciclismo español. Ángel Arroyo se hacía con un magnífico triunfo de etapa (la primera de un ciclista español desde la conseguida por Miguel María Lasa en el 1978), secundado por su compañero Delgado que volvía, por tercera vez, a ser segundo, a 13”. Laurent Fignon, décimo en la etapa, perdía 1’48” respecto al abulense. Simon aguantaba el tipo hasta 500 m de meta, habiendo perdido “solo” dos minutos de su ventaja en la general, pero la exigente pendiente final, y dado que le era imposible levantarse del sillín, le hacía conservar en meta su preciado jersey por tan solo 52 segundos respecto al maillot blanco Fignon. Tercero era Kelly y los españoles Delgado y Arroyo eran 4.º y 5.º a 1´45´´ y 4´24´´ respectivamente.