Santa Águeda de Catania (Catania, 229/235 – Catania, 5 de febrero de 251), también conocida como Santa Ágata de Sicilia o Santa Gadea, fue según la tradición católica, una joven cristiana que vivió en el siglo III, martirizada durante las persecuciones del emperador Decio. Presente en los más antiguos martirologios, es venerada como santa, virgen y mártir por la Iglesia católica, ortodoxa y anglicana, que honran su memoria el 5 de febrero (salvo en México, cuya celebración litúrgica es el día 4). Ella es una de las únicas ocho mujeres que son conmemoradas por su nombre en el Canon de la Misa.
Según el hagiógrafo Santiago de la Vorágine en su obra La leyenda dorada, en tiempos de persecuciones contra los cristianos, decretadas por el emperador Decio, el procónsul de Sicilia, Quintianus, rechazado en sus avances por la joven Águeda, que ya había ofrecido su virginidad a Jesucristo, en venganza por no conseguir sus placeres la envía a un lupanar, regentado por una mujer llamada Afrodisia, donde milagrosamente Águeda conserva su virginidad.
Aún más enfurecido, ordenó que torturaran a la joven y que le cortaran los pechos. La respuesta de la que posteriormente sería santa fue: "Cruel tirano ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?".
Aunque en una visión vio a San Pedro y este curó sus heridas, siguió siendo torturada y fue arrojada sobre carbones al rojo vivo y revolcada en la ciudad de Catania, Sicilia (Italia). Además se dice que lanzó un gran grito de alegría al expirar, dando gracias a Dios.[cita requerida]
Su fama de santidad fue tan grande que desde posteriormente a su muerte, San Everio obispo de Catania hacia el año 270 mandó construir una capilla en el lugar del sepulcro el cual lo consagró a Nuestra Señora de Belén.
Según cuentan el volcán Etna hizo erupción un año después de la muerte de la santa en el 252 y los pobladores de Catania pidieron su intervención logrando detener la lava a las puertas de la ciudad.[cita requerida] Desde entonces es patrona de Catania y de toda Sicilia y de los alrededores del volcán e invocada para prevenir los daños del fuego, rayos y volcanes.
Para el año 313 se quiso trasladar su cuerpo, al cual exhumaron, y con sorpresa lo encontraron incorrupto, el cual fue trasladado solemnemente a un templo como gran tesoro conocido actualmente como Sant’ Agata la Vetere, mismo que hasta el año de 1040 la envió a Constantinopla como regalo al emperador, tanto el cuerpo de Santa Águeda como de Santa Lucía. Ahí permanecieron por 86 años, hasta que el 17 de agosto de 1126, el cuerpo volvió a Catania, promovido por dos soldados de la guardia bizantina, llamados Gisliberto y Goselmo, para ser instaladas en la nueva Catedral, construida por mandato del conde Ruggero en el año 1094, donde serían custodiadas hasta hoy en 9 relicarios diferentes.
También se recurre a ella con los males de los pechos, partos difíciles y problemas con la lactancia. En general se la considera protectora de las mujeres. Es la patrona de las enfermeras y fue meritoria de la palma del martirio con la que se suele representar.
Se la ha representado en el martirio, colgada cabeza abajo, con el verdugo armado de tenazas y retorciendo su seno. También sosteniendo ella misma unas tenazas en la mano y un ángel con sus pechos en una bandeja o ella misma portando una bandeja o plato con sus senos cortados. La escena de la curación por San Pedro también se ha representado.
A menudo se la representa como protectora contra el fuego, con lo que lleva una antorcha o bastón en llamas, o una vela, símbolo del poder contra el fuego. Pueden estar presentes también un cuerno de unicornio, símbolo de la virginidad o con la palma del martirio.
La conmemoración de santa Águeda tiene lugar el 5 de febrero. Es una de las fiestas más populares, muy conocida a distintos niveles, especialmente por la participación de las mujeres en la mayoría de ellas.
En Castilla-La Mancha, son numerosas localidades las que celebran Santa Águeda, tales como Pinarejo o Corral de Almaguer que celebra una romería en su honor en el Santuario de la Muela.
En la localidad de Galápagos en la provincia de Guadalajara, los habitantes hacen una hoguera en su honor acompañados de bollos, que antiguamente eran caseros y se recogían en cada domicilio, cosa que aún sigue la tradición aunque no sean artesanos, y vino dulce.
En la localidad de Catral en la provincia de Alicante, la devoción de esta mártir es muy antigua. Se dice que fue introducida por la Orden de Santiago en el año 1255, aunque los primeros documentos que hacen referencia a la imagen y a la ermita datan de 1684. Entre los actos del festejo destaca la procesión que tiene lugar el día 4 de febrero, día en el que la Santa se trasladada ante una gran multitud de devotos que han hecho promesas, hasta el templo parroquial de los Santos Juanes, en donde pernocta para salir, después de una misa solemne y acompañada por las autoridades, en romería hasta su ermita. Durante esos días el barrio huertano de Santa Águeda de kilómetro y medio de longitud con remate final en la plaza donde se alza la ermita de la Santa, se transforma en un zoco ferial donde los vecinos y visitantes pueden disfrutar de los dulces típicos como las "bolicas" de caramelo y el turrón de Santa Águeda, así como comprar "la pesà" que consiste en un paquete de dulces variados que se regala a la persona querida. También pueden recorrer los múltiples puestos de vendedores ambulantes situados a ambos lados de la calle o montar en las atracciones de feria.
En Castilla y León son numerosas las localidades donde se celebra, recibiendo en muchas de ellas ese día las mujeres el bastón de mando de mano de los alcaldes respectivos.
En Salamanca las asociaciones de mujeres reciben el bastón de mando en el ayuntamiento, celebran bailes en la plaza Mayor y continúan la fiesta en restaurantes y locales de ocio de toda la ciudad. También se celebra en numerosas poblaciones de la provincia, especialmente en la Sierra de Francia, siendo destacable esta festividad en Ciudad Rodrigo, donde el río que cruza la población y una entidad local menor del municipio llevan el nombre de la Santa.
En Zamora es toda una tradición, las águedas toman la ciudad y los pueblos para hacerse con el control en la provincia, los ayuntamientos les ceden los bastones de mando como señal de autoridad, se celebran alrededor de 7 días de fiesta donde se baila, se come, se vive la fiesta y honra a Santa Águeda. De las más famosas son las águedas de la capital de San José obrero y del barrio de San Lázaro, y refiriéndonos a los pueblos, La Hiniesta, Andavías, Corrales, Algodre y Coreses son las más destacadas, siendo típicos los bailes regionales como los charros, las jotas y las canciones de panderetas entonadas por las propias águedas. En Coreres, por ejemplo, es típica la canción de las habas verdes y el petaco y las mujeres de Andavías reviven el "salto del piorno", la tradición más singular de la festividad de las águedas, cuya cofradía se remonta a principios del siglo XVIII.
En la localidad segoviana de Zamarramala la fiesta de Santa Águeda está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Los orígenes de la fiesta están relacionados con la conquista del Alcázar de Segovia que supuso una serie de privilegios para este pueblo y sus mujeres, a las que se concedió el privilegio de mandar una vez al año. Desde entonces se ha celebrado tradicionalmente esta fiesta que se inicia con la cesión del bastón de mando del ayuntamiento a las mujeres, que dedican el día a diversas celebraciones mientras encargan todas las actividades domésticas a sus maridos. A lo largo del tiempo celebraciones similares se han extendido por otras localidades segovianas, como a Martín Muñoz de la Dehesa.