civilizacoes perdidas

México-Tenochtitlan

Capital del Imperio Mexica

7 min01/01/2024
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En el centro de un lago salobre, sobre un islote rodeado de aguas poco profundas, los mexicas construyeron una de las ciudades más extraordinarias que el mundo ha conocido. México-Tenochtitlan no fue solo la capital de un imperio: fue la culminación de una historia de migraciones, alianzas y conquistas que transformó a un pueblo nómada en la potencia dominante de Mesoamérica.

Los orígenes de la ciudad se pierden en la frontera entre la historia y el mito. Las fuentes del siglo XVI que intentaron correlacionar el calendario mexica con el occidental no alcanzaron un consenso, lo que llevó al gobierno federal de México a establecer oficialmente el 13 de marzo de 1325 como fecha de fundación, aunque esta fecha no aparece registrada en ninguna fuente antigua ni corresponde a ningún cálculo calendárico documentado. La mayoría de los historiadores aceptan el año 1325, si bien otros han propuesto fechas como 1345, 1363 o 1364. En el calendario mexica, el año de la fundación corresponde a 2-casa.

El mito fundacional cuenta que los mexicas, un pueblo nahua que había migrado desde el legendario Aztlán —lugar cuya ubicación precisa permanece desconocida—, recibieron de su dios tutelar Huitzilopochtli la señal que buscaban: un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente. Esa imagen, ahora símbolo nacional de México, marcó el lugar donde debían construir su ciudad. Después de años de deambular por la Cuenca de México como tributarios de Azcapotzalco, los mexicas se instalaron en el islote y comenzaron a edificar lo que sería su hogar definitivo.

Las excavaciones arqueológicas han revelado que el islote estuvo habitado antes del siglo XIV, y que la fundación de Tenochtitlan pudo haber sido posterior a la de México-Tlatelolco, su ciudad gemela en la parte norte del islote. Ambas poblaciones coexistieron durante décadas con identidades propias antes de que Tenochtitlan absorbiera a Tlatelolco mediante una conquista militar en 1473.

El nombre de la ciudad refleja tanto su entorno natural como su historia política. Tenochtitlan proviene del náhuatl tenochtli, que significa nopal de tunas duras, y tlan, que indica lugar, dando como resultado algo así como el lugar donde crecen los nopales de tunas duras. Este nombre también evoca al caudillo Ténoch, a quien las fuentes coloniales atribuyen un papel central en la fundación y que vivió aproximadamente entre 1299 y 1363. Hernán Cortés, en sus cartas al rey de España, se refería a la ciudad como Temixtitán, y otras fuentes coloniales recogen variantes como Tenuchtitlán, Tenustitlán o Theonustitlán.

La transformación más decisiva en la historia temprana de la ciudad llegó con la formación de la Triple Alianza. A comienzos del siglo XV, Tenochtitlan se unió a Texcoco y Tlacopan para derrotar a Azcapotzalco, el poder hegemónico que hasta entonces dominaba la cuenca lacustre. La victoria consolidó la independencia mexica y sentó las bases de un sistema imperial que se extendería durante casi un siglo. A partir de ese momento, el tributo pagado por los pueblos sometidos financió el florecimiento monumental de la ciudad.

En su apogeo, hacia finales del siglo XV y comienzos del XVI, Tenochtitlan era una metrópoli impresionante. Calzadas que cruzaban el lago unían la isla con la orilla, sistemas de acueductos transportaban agua dulce desde Chapultepec, y un complejo sistema de chinampas —islotes artificiales construidos sobre el lago— sustentaba una agricultura intensiva que alimentaba a una población estimada entre doscientas mil y trescientas mil personas. Era una de las ciudades más pobladas del mundo en su época.

Cuando los españoles llegaron a Mesoamérica, la dominación mexica había generado profundos resentimientos entre los pueblos tributarios. Hernán Cortés supo explotar esas tensiones con habilidad política notable: durante la campaña de conquista reunió a decenas de miles de guerreros aliados, principalmente tlaxcaltecas, que se sumaron a la empresa de derribar al poder tenochca. La resistencia final fue encabezada por Cuauhtémoc, el último tlatoani de México-Tenochtitlan. La ciudad resistió durante meses un asedio total que cortó sus suministros de agua y alimentos. El 13 de agosto de 1521, Cuauhtémoc fue capturado mientras intentaba escapar en canoa por el lago, y la ciudad cayó definitivamente.

La destrucción fue sistemática. Sobre las ruinas de Tenochtitlan, los españoles construyeron la capital del Virreinato de la Nueva España, la futura Ciudad de México. Las piedras de los templos aztecas sirvieron para levantar las iglesias y palacios coloniales. El gran lago fue gradualmente desecado a lo largo de los siglos siguientes. Lo que quedó de la ciudad antigua quedó sepultado bajo capas de nueva historia, esperando a los arqueólogos del siglo XX y XXI que habrían de devolverle, fragmento a fragmento, su grandeza perdida.

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