biografias

Sophie Taeuber-Arp

Artista suiza

5 min01/01/2024
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Sophie Henriette Gertrude Taeuber nació el 19 de enero de 1889 en Davos, Suiza, una ciudad de montaña que en aquellos años comenzaba a ganar fama internacional como destino de salud y reposo. Su padre, Emile Taeuber, farmacéutico de profesión, falleció en 1891 cuando Sophie apenas tenía dos años, dejando a la familia al cuidado de su madre Sophie Krüsi, una mujer de temperamento abierto y sensibilidad liberal que comprendió desde pronto el talento de su hija y lo apoyó sin reservas.

En 1907, con dieciséis años, Sophie ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de St. Gallen, donde estudió durante dos años. Esta formación inicial en artes aplicadas estableció los cimientos de una carrera que nunca separaría el arte puro de la artesanía, la belleza funcional de la experimentación formal. En 1910 continuó su educación en los Talleres de Aprendizaje y Ensayo para las Artes Libres y Aplicadas de Munich, una institución progresista que anticipaba en muchos aspectos el espíritu integrador que más tarde definiría la Bauhaus. Posteriormente, en 1912, se especializó en diseño textil y escultura en madera en la escuela Debschitz de Hamburgo.

Estas escuelas polivalentes y de orientación renovadora moldearon decisivamente la visión artística de Sophie Taeuber. Llegó a la madurez creativa en un momento en que las artes aplicadas experimentaban una profunda revalorización como alternativa a la producción industrial masiva: la idea de que los objetos cotidianos podían y debían ser hermosos era una apuesta estética y política al mismo tiempo.

En 1914 se instaló en Zúrich, donde se formó en danza expresiva. Fue en esta ciudad donde su vida artística y personal encontró su eje definitivo. En 1915, participó en la Exposición Internacional de Tapices Modernos de Zúrich, y allí conoció al artista y poeta Jean Arp, que se convertiría en su compañero de trabajo y de vida. Arp la presentó a los miembros del círculo dadaísta, un movimiento antiburgués que dinamitaba las convenciones artísticas con humor, provocación y un rechazo radical a la lógica del mundo que había producido la catástrofe de la Gran Guerra.

Sophie Taeuber-Arp, como pasaría a ser conocida tras su matrimonio con Jean Arp en 1922, se integró plenamente en el dadaísmo de Zúrich. Ya desde 1915 sus pinturas y gouaches mostraban estructuras de formas geométricas puras que anticipaban el constructivismo europeo. Arp, al recordar aquellos primeros trabajos, afirmó: construía sus pinturas como obras de albañilería, dividiendo las superficies en cuadrados y rectángulos yuxtapuestos horizontal y perpendicularmente, empleando el color para crear ritmos visuales más cercanos a la música que a la representación.

Junto a Jean Arp, Sophie desarrolló entre 1916 y 1918 los llamados Duo-Collages, obras multimedia abstractas que mezclaban materiales y procedimientos, explorando los límites entre la pintura, el textil y la escultura. Estos trabajos pioneros combinaban la experiencia de Sophie en el diseño textil con la experimentación formal dadaísta, creando objetos que desafiaban las categorías establecidas del arte.

En 1916 comenzó también a impartir clases de diseño textil en la Escuela de Artes Aplicadas de Zúrich, actividad que mantendría hasta 1929 y que proporcionó a ella y a Arp los medios económicos necesarios para seguir trabajando. Ese mismo año inició estudios de danza moderna con el coreógrafo austriaco Rudolf Laban, llegando a actuar ocasionalmente con la bailarina alemana Mary Wigman en el Cabaret Voltaire, espacio legendario de reunión dadaísta frecuentado por Tristan Tzara y Hugo Ball.

En 1918, tanto Sophie como Jean Arp se unieron al grupo Das Neue Leben, fundado por Marcel Janco y Fritz Baumann, cuyo objetivo era integrar el arte abstracto en la vida cotidiana. Ese mismo año, el dramaturgo italiano Carlo Gozzi le encargó diseñar las marionetas para su obra El rey ciervo. El resultado fueron las célebres cabezas dadá, pequeñas figuras de madera con rostros pintados que representaban personas de su entorno, incluido el propio Jean Arp. Estas piezas escultóricas permanecerían durante casi cien años en los archivos del Museo de Diseño de Zúrich, hasta ser rescatadas y valoradas en su justa dimensión.

La obra de Sophie Taeuber-Arp abarcó dimensiones que pocos artistas de su época alcanzaron: pinturas y obras sobre tela, relieves y esculturas, tapices y marionetas, diseño de interiores para casas y centros culturales, vestuario teatral y coreografía. Esta multiplicidad no era dispersión sino coherencia: en cada campo exploró los mismos principios de geometría, ritmo y color que eran el núcleo de su visión artística.

Sophie Taeuber-Arp murió el 13 de enero de 1943 en Zúrich, a los cincuenta y tres años, víctima de un accidente por intoxicación con monóxido de carbono durante la noche. Su muerte prematura privó al mundo del arte de una creadora que había conseguido atravesar con igual maestría la pintura abstracta, la escultura, el diseño aplicado y las artes escénicas. Hoy está considerada una de las artistas dadaístas más importantes de su generación, y su figura ha sido reivindicada como precursora de múltiples corrientes del arte del siglo XX.

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