biografias

** Nellie Bly

Elizabeth Cochran Seaman nació el 5 de mayo de 1864 en Cochran's Mills, una localidad que

4 min20/06/2026
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Elizabeth Cochran Seaman nació el 5 de mayo de 1864 en Cochran's Mills, una localidad que hoy forma parte de la región de Pittsburgh, en Estados Unidos. Hija de Michael Cochran, un inmigrante irlandés del Condado de Derry que trabajó en un molino hasta convertirse en terrateniente, creció en un entorno marcado por los valores del trabajo duro y la determinación. La familia enfrentó dificultades económicas que le impidieron a Elizabeth terminar sus estudios en un internado, pero eso no disminuyó en absoluto la fuerza con la que dejaría su huella en la historia del periodismo mundial.

El encuentro de Elizabeth con la prensa ocurrió de manera curiosa. En 1880, ya viviendo en Pittsburgh con su familia, leyó una columna titulada *"What Girls Are Good For"*, publicada en el *Pittsburgh Dispatch*, llena de visiones misóginas y despectivas sobre las mujeres. Indignada, envió una carta apasionada al editor, George Madden, firmando como *"La Solitaria Huérfana"*. La calidad de su escritura impresionó tanto a Madden que publicó un anuncio pidiendo que la autora se identificara. Cuando la joven apareció en persona en la redacción, salió de allí con un empleo. El seudónimo *"Nellie Bly"* surgió de un error de escritura del propio editor, quien escribió *"Nellie"* en lugar de *"Nelly"*, y el nombre equivocado quedó para siempre.

Su trabajo inicial en el periódico se centró en las condiciones de las obreras en las fábricas de Pittsburgh, una causa que abrazó con convicción. Sin embargo, las presiones de la redacción pronto la empujaron hacia columnas sobre moda, jardinería y vida social, temas considerados adecuados para las periodistas de la época. Insatisfecha con ese rol limitado, Nellie tomó una iniciativa audaz: partió sola hacia México como corresponsal internacional. Con solo 21 años, pasó alrededor de seis meses documentando la vida, la cultura y la política mexicanas. En sus textos, criticó abiertamente la dictadura de Porfirio Díaz y la persecución a los periodistas locales. Cuando las autoridades se enteraron de sus reportajes, amenazaron con detenerla, obligándola a abandonar el país. De regreso a Estados Unidos, denunció públicamente a Díaz como un tirano que asfixiaba a la prensa con una censura severa. Sus experiencias en México se recopilaron en el libro *"Six Months in Mexico"*, publicado en 1888.

Tras renunciar al *Pittsburgh Dispatch* en 1887, Nellie se mudó a Nueva York sin dinero y sin empleo asegurado. Durante meses vivió con recursos escasos hasta lograr entrar en la oficina del *New York World*, periódico de Joseph Pulitzer, con una propuesta arriesgada: se haría pasar por loca para investigar desde dentro las denuncias de brutalidad y negligencia en el hospital psiquiátrico de la Isla Blackwell. El editor aceptó. Nellie pasó toda una noche practicando expresiones perturbadas frente a un espejo, se registró en una pensión y pronto convenció a los dueños de que algo andaba mal con ella. Llamada la policía, llevada a los tribunales y examinada por médicos, fue declarada *"demente"* e internada. Su historia de *"bella joven loca"* sin memoria atrajo la atención de toda la prensa neoyorquina, incluido el *New York Times*.

Lo que Nellie encontró dentro del hospital era perturbador. La comida consistía en arroz, carne podrida, pan duro y agua imbebible. Las pacientes eran obligadas a permanecer sentadas en bancos duros durante todo el día, sin protección contra el frío. Las aguas residuales corrían por el comedor y la cocina, las ratas recorrían los pasillos y las habitaciones. Los baños se tomaban con agua helada vertida desde baldes sobre las pacientes. Las enfermeras gritaban, humillaban y golpeaban a las internas. Al hablar con algunas de ellas, Nellie se convenció de que muchas estaban allí contra su voluntad, sin mostrar ningún signo real de enfermedad mental. Tras diez días, le dieron el alta. Su reportaje, publicado más tarde en el libro *"Diez Días en un Manicomio"*, provocó un escándalo en la opinión pública. El caso derivó en una investigación formal, cambios en el tratamiento de las pacientes y un aumento de 850 mil dólares en el presupuesto del Departamento de Correcciones y Caridad.

Con su reputación consolidada como reportera de investigación de primer nivel, Nellie propuso en 1888 una aventura sin precedentes: dar la vuelta al mundo intentando superar el tiempo de 80 días que Julio Verne había imaginado para el personaje ficticio Phileas Fogg. El 14 de noviembre de 1889, embarcó en el vapor *Augusta Victoria* con un equipaje de mano mínimo: algunas prendas íntimas, un abrigo de invierno, el vestido que llevaba puesto y artículos de higiene, además de una bolsa con doscientas libras, oro y algunos dólares. El viaje, que cubrió unos 40 mil kilómetros, se completó en solo 72 días, superando ampliamente el récord ficticio que aspiraba a batir.

A lo largo de su vida, Nellie Bly acumuló otras hazañas notables. Se convirtió en inventora y administradora de empresas, además de trabajar como voluntaria en obras de caridad. Falleció en Nueva York el 27 de enero de 1922, a los 57 años, pero el legado que dejó es de una dimensión mucho mayor que el tiempo que vivió.

Nellie Bly es hoy reconocida como una de las pioneras del periodismo de investigación moderno. Al fingir demencia para exponer las condiciones inhumanas de una institución psiquiátrica, inauguró una forma de hacer periodismo que desafiaba al poder y colocaba al reportero en el centro de la historia. Al circunnavegar el globo en tiempo récord, se convirtió en un símbolo de la determinación femenina en una época en que pocas mujeres podían siquiera imaginar semejante libertad. Su trayectoria sigue inspirando a generaciones de periodistas y de personas que creen que una sola voz valiente puede cambiar el curso de las cosas.

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