Alexander Wurz, nacido el 15 de febrero de 1974 en Waidhofen an der Thaya, en el estado de Baja Austria, construyó una carrera en el automovilismo que combinó logros notables en la Fórmula 1 con victorias espectaculares en las pruebas de resistencia más exigentes del mundo, convirtiéndose en uno de los pilotos austriacos más reconocidos de su generación. Conocido popularmente como Alex Wurz, heredó el amor por la velocidad de su padre Franz Wurz, tricampeón europeo de rallycross, pero eligió un camino propio que lo llevaría desde las pistas de karting hasta los circuitos más prestigiosos del mundo.
Sus primeros pasos en el automovilismo profesional llegaron a través del karting, modalidad habitual de iniciación para los futuros pilotos de élite. En 1991 debutó en la Fórmula Ford y en 1993 se incorporó a la Fórmula 3 Alemana, categoría donde se proclamó campeón de la Copa Austriaca ese mismo año. Durante su etapa en la Fórmula 3, participó en carreras tan exigentes como el Gran Premio de Macao y el Gran Premio de Mónaco, finalizando en sexta posición en el Principado en la edición de 1995, un resultado que demostraba su capacidad para rendir en circuitos de calle de alta dificultad técnica.
El año 1996 fue el que lanzó definitivamente el nombre de Alex Wurz a la esfera de la élite del automovilismo mundial. Mientras competía en las fechas europeas del Deutsche Tourenwagen Meisterschaft con un Opel Calibra oficial del equipo Joest, terminando el año en la decimosexta posición sin ningún podio en esa categoría, logró lo que ningún piloto de su edad había conseguido jamás: ganar las 24 Horas de Le Mans a los 22 años, convirtiéndose en el campeón más joven en la historia de la prueba. Lo hizo al volante de un Porsche WSC-95 del equipo Joest, junto a Manuel Reuter y el estadounidense Davy Jones, en una victoria que sacudió el mundo del automovilismo de resistencia.
Ese golpe de efecto le abrió las puertas de la Fórmula 1. En 1997 fue contratado como piloto de pruebas por la escudería Benetton, y tuvo la oportunidad de disputar tres Grandes Premios como sustituto del alemán Gerhard Berger, que atravesaba problemas de salud. Debutó el 15 de junio en Canadá y apenas cuatro semanas después, el 13 de julio, logró su primer podio al finalizar tercero en el Gran Premio de Gran Bretaña. Era una promesa mayúscula para el joven austriaco y para el equipo, que decidió convertirlo en su segundo piloto titular para las tres temporadas siguientes.
Sin embargo, el período en Benetton no resultó tan brillante como se esperaba. Su compañero de equipo, el italiano Giancarlo Fisichella, lo superó en regularidad y resultados: mientras Fisichella alcanzó el podio en seis ocasiones, Wurz acumuló un total de 22 puntos en ese trienio, con sus mejores actuaciones siendo los seis cuartos puestos obtenidos durante el campeonato de 1998 en los Grandes Premios de Brasil, Argentina, España, Canadá, Francia y Reino Unido. El escaso rendimiento mostrado en sus dos últimas temporadas con el equipo llevó a Benetton a optar por Jenson Button y Fisichella para la temporada 2001.
Wurz se convirtió entonces en piloto probador de McLaren, rol que desempeñó hasta 2005. En ese período solo disputó una carrera, el Gran Premio de San Marino de 2005, sustituyendo al lesionado Juan Pablo Montoya. Clasificó tercero y cruzó la meta en cuarta posición, aunque la descalificación de los dos pilotos de BAR-Honda lo elevó oficialmente al tercer puesto. Durante esa temporada destacó especialmente en las sesiones de entrenamiento de los viernes, junto a su compañero de trabajo Pedro de la Rosa.
A comienzos de 2006 firmó con Williams como tercer piloto, y para 2007 ascendió a la condición de segundo piloto titular junto a Nico Rosberg. Esa temporada le deparó su tercer y último podio en Fórmula 1, obtenido en Canadá diez años después de su primero, con un tercer lugar que llegó tras la aparición de cuatro autos de seguridad. Anunció su retirada tras el Gran Premio de China de 2007. Al final de su carrera en la máxima categoría había sumado 32 puntos en 53 Grandes Premios. En 2008 se incorporó como piloto reserva y de pruebas del equipo Honda Racing F1, función que continuó en 2009 ya con el equipo Brawn GP tras la venta de Honda a Ross Brawn. Ese año regresó al podio más alto del automovilismo de resistencia al ganar por segunda vez las 24 Horas de Le Mans, cerrando el círculo de una carrera que encontró sus mejores momentos precisamente fuera de la Fórmula 1. En 2012 volvió al mundo de la Fórmula 1 como mentor de los pilotos de Williams, completando una transición natural hacia la formación de la siguiente generación de competidores.

